DÍA 66

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DÍA 66

LA MUERTE IMPRESCINDIBLE

Esta mañana, me dio por pensar de nuevo en el porqué de mi poca energía estos últimos días.

La verdad es que no soy capaz de encontrarle una razón exacta.

Supongo que contribuyen varios factores.

El vértigo del cambio venidero, el cambio que ya está sucediendo y…

la muerte imprescindible.

Caí en la cuenta de que si bien, he hablado de renacer, omití el hecho de que para poder renacer, hace falta morir antes.

De chica, le tenía terror a mojarme la cara y ni hablemos de sumergirme en el agua.

Ni siquiera soportaba que me salpicaran en una pileta.

Mi tía se burlaba de mi miedo y mi padre pretendía sacarme el miedo tirándome al mar.

Tal vez haya funcionado para otras personas, pero a mí sólo conseguía asustarme más, y un día me enfurecí y en medio de la gente que poblaba la playa en verano, me colgué de la malla de mi padre con todas mis fuerzas con la firme intención de bajársela.

Funcionó.

¡Jajaja!

Nunca más volvió a tratar de meterme en el agua por la fuerza.

Hasta el día de hoy, nos reímos recordando ese episodio.

Finalmente, aprendí a nadar a los 9 años, con un tío mío que era un amor con nosotros y con quien habré sentido la confianza necesaria para meterme incluso debajo del agua.

No me pregunten como,pero un tiempo después, me di cuenta de que ya no recordaba como zambullirme.

Siempre me gustó nadar, pero sigo sin poder meter la cabeza sin taparme la nariz.

Hace unos días, vi la foto de una amiga que estaba bajo el agua y su comentario al pie de la foto decía que se encontraba en el dulce útero del universo.

Algo hizo clic dentro mío.

Las palabras dulce y útero parecían contradecirse para mí.

Luego, dándole un baño a una nena, descubrí que le pasaba lo mismo que a mí: necesitaba taparse la cara con algo seco mientras yo le lavaban el pelo.

Supe que necesitaba volver a trabajar con el agua y con sumergirme.

Recordé a un terapeuta primal que se quedaba sumergido durante minutos usando un tubo para respirar.

Recordé también una etapa mía en la que sentí la necesidad de sumergirme en mi bañera hasta las orejas para experimentar ese sonido y esa sensación tan única del agua.

Yo, lo asocié sin duda alguna a una necesidad de volver a la vivencia del útero materno.

Volver al vientre materno suena bien por un lado, y por otro, sospecho que no fue un lugar donde me sentí totalmente segura.

Tal vez, más que volver a aquel útero de mi madre, mi necesidad sea la de volver a nacer de un útero simbólico. (por lo menos, es factible… : )

Y… ¿qué tiene que ver todo este tema del agua con el de morir y renacer?

Todo.

Dicen que el mareo en barco es el miedo a la muerte.

Las palabras mar y madre suenan igual en francés.

Nuestro origen parece ser el mar.

El agua es imprescindible para nuestra vida.

El agua cambia, transforma, crea, nutre y destruye.

Esto últimos días en los que siento mi energía floja sumados a este nuevo impulso de sanar mi relación con el agua me hacen decir que estoy experimentando

mi muerte imprescindible

para poder

renacer.

xox

Claudia

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DÍA 8

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DÍA 8

RENACIMIENTO

Entre ayer y hoy, tuve que rendirme a lo que se está haciendo evidente.

Después de pensar que me falta fuerza de voluntad o disciplina, que no logro respetar lo que me propongo y que estoy con la energía floja, me di cuenta de lo que realmente me  está pasando.

A lo largo de este año, sentí varias veces algo que nunca antes había sentido.

Sentí deseos de no existir.

En ningún momento tuve ganas de quitarme la vida ni de morirme realmente. Simplemente un deseo de fundirme con los árboles a mi alrededor y de dejar de ser yo.

Me sucedía en momentos en los que estaba afuera, en mi parque, justamente rodeada por la naturaleza y altos árboles.

No era melancólico ni triste, ni violento.

Curiosamente, o no, tengo que contarles que este año estamos viviendo en una casa que se llama RENACIMIENTO.

Es cierto que, más allá de haberme mudado de nuevo a un lugar que despierta en mí muchas emociones y mis miedos más primales, han pasado cosas en mi familia más cercana que me han afectado. (Me encantaría contarles, pero como se trata de otras personas, prevalece mi necesidad de respetar su intimidad. )

¿LO QUE ME PASA ES DE VERDAD LO QUE PARECE?

Así que, parecería que tuve un año flojo en el que no consigo despegar y mis planes y objetivos quedan prácticamente en la nada.

Algo no me cuadra.

Trato una y otra vez de salir de ese estado en el que parece vuelvo a “caer”.

Algo entre una sensasión vertiginosa de que el tiempo pasa y no consigo hacer tiempo para lo que de verdad quiero y una sensación de no saber por donde empezar y de gran impotencia.

Ahora, con mi plan de 90 días que arranqué y sigo con gran entusiasmo y pasión, se hace evidente que hay algo más.

Hay algo más profundo.

Esto últimos días, se está haciendo evidente que las resistencias son enormes y creo saber por qué.

NECESITO SOLTAR Y DEJAR MORIR CIERTAS COSAS EN MÍ PARA PODER RENACER Y SER QUIEN YO REALMENTE SOY.

Necesito morir como la impotente hermanita pequeña que hace caso de lo que todos quieren, obedece y no reclama lo que le corresponde por miedo a no ser querida.

Si no, no hay forma. No puedo planear mi vida con poder y decisión si me está tirando de la falda esa pequeña impotente y complaciente.

En otras palabras: me toca crecer.

Y mucho.

ME DOY PERMISO PARA CRECER Y SER LA PERSONA PODEROSA QUE REALMENTE SOY

Y me toca arriesgarme a que no les guste mi cambio a las personas que más quiero.

Por eso este tipo de cambios resulta difícil de llevar adelante.

Equiparo el cambiar con que dejen de quererme. Mi mente racional sabe que no lo harán, pero mi niña cree que sí.

No hace falta explicarles lo aterrada que estoy y lo perdida que me siento.

Sin embargo, es imprescindible para mí morir para renacer si de verdad quiero

cambiar mi Vida en 90 días.

xox

Claudia