DÍA 87

90.dias.dia.87

DÍA 87

AMEMOS ESTE MUNDO

Hoy, mientras volvía para mi casa, pensaba en esto de creernos mejores o condenar a otros por considerar que vivimos de una manera mejor o más elevada.

Bastantes veces, he visto y oído condenas y separaciones establecidas por preferencias, por estilos de vida, por partidismos.

Muchas veces he leído “yo soy mejor que vos” escondido detrás de adjetivos descalificadores.

Puede suceder entre nacionalidades distintas, fanáticos de equipos de fútbol, vegetarianos, veganos y carnívoros, activistas de la crianza con apego y sin él…puede manifestarse en cuanto tema uno toque.

Lo que veo, muy seguido es un intercambio estéril de opiniones apasionadas. Un monólogo a dos voces simplista y donde el interés por entender al otro es inexistente.

Cada vez que soy testigo de esto, o incluso, que participo, me pregunto:

“¿Qué parte mía necesita relajarse y saber que no es mejor que otros por sentir como siente y por creer lo que cree?”

Esta pregunta me ahorra entrar en conversaciones desnutridas y terminar sintiéndome vacía.

Ayer, mientras pasaba delante de una carnicería, vi de nuevo la pintada que dejaron en sus puertas:

“Asesinos. Go vegan”

Me parece genial el no consumir animales que son tratados como meras cosas para servirnos a nosotros, los humanos.

Creo que si todos dejáramos de comer carne, muchas cosas en el mundo cambiarían, entre ellas, la supuesta falta de alimentos para ciertas zonas del planeta.

Supuesta, porque la realidad es que tenemos comida de sobra.

No hace falta más comida. Hace falta más amor.

Más amor por nosotros mismos, por el otro, por nuestro mundo.

En mi opinión, las personas que más contribuyen a la paz no son aquellas que luchan por la paz.

Son aquellas que viven en paz.

No suelen ser los que más ruido hacen, sino los que, desde su lugar en el mundo, respiran paz para sí mismos y su alrededor.

Vivir en paz significa aceptar, comprender y tener compasión.

No creo que signifique querer modificar o cambiar todo a nuestro alrededor.

Los que comprenden lo que es la paz, la llevan dentro y no pretenden que otros lo hagan.

Simplemente, lo hacen.

Yo no soy mejor ni peor si como carne o no, si reciclo o no, si me desplazo en bicicleta o no.

No hay diferencia entre vos y yo.

Somos lo mismo y parte de una misma cosa.

Expresamos distintas facetas de la misma persona.

ACEPTO Y AMO ESTE MUNDO TAL COMO ES

Hay muchas cosas que muchos de nosotros sabemos pueden ayudar a cambiar este mundo para bien.

Sin embargo, la más importante es

aceptar y

amarlo tal como es.

xox

Claudia

DÍA 85

90.dias.dia.85

DÍA 85

SUFICIENTE

Quedan cinco días para terminar mi programa.

Parece mentira.

Parece que empecé ayer.

Parece que recién estoy empezando. Lo cual, me gusta.

Significa que seguiré por este camino que me propuse y que funciona.

Cinco días y habrán sido noventa.

Mi idea de los 90 DÍAS, era, por un lado cambiar y sanar mi vida.

Por otro lado, ser mi propio experimento para confirmar lo que mejor funciona a la hora de querer crearnos la vida que deseamos o simplemente sanar la que ya vivimos.

Creo, efectivamente, que hay ciertas cosas que podemos hacer regularmente en nuestra vida para mejorarla, vivirla más felices y sanar.

La mayoría de nosotros conoce estas cosas, y sin embargo, no las ponemos en práctica.

¿Por qué?

Tal vez hayamos aprendido que no somos capaces de conseguir todo eso que queremos.
Entonces, ¿Para qué intentarlo?

Puede que sintamos que no merecemos nuestro propio tiempo y dedicación. Así que nos saboteamos y saboteamos cualquier esfuerzo por ocuparnos en serio de nosotros mismos y de nuestros anhelos.

Otra posibilidad es que no sepamos siquiera que tenemos un enorme potencial y que podemos usarlo para vivir una vida más plena.

Gran parte de mi trabajo es justamente el de ayudar a las personas a conectar con su potencial, son sus deseos y con su fuente inagotable de amor.

Aprendiendo a darnos ese amor a nosotros mismos, vamos descubriendo que podemos vivir la vida que deseamos, que somos capaces y podemos darnos cuenta y sentir que nos merecemos todo nuestro tiempo, nuestra atención y nuestro esfuerzo por vivir mejor.

¿Qué creencia limitadora podrías soltar hoy?

Podría ser “yo no puedo …” o “no soy lo suficientemente/soy demasiado … ”

Estas se pueden reemplazar por otras que abren posibilidades en vez de condenarnos.

YO PUEDO

SOY SUFICIENTE, TENGO SUFICIENTE, HAGO SUFICIENTE

MEREZCO VIVIR UNA VIDA PLENA Y SER FELIZ

Yo, para mi día 85, elijo repetirme la segunda

SOY SUFICIENTE, TENGO SUFICIENTE, HAGO SUFICIENTE

xox

Claudia

DÍA 84

90.dias.dia.84

DÍA 84

UN PLAN B

Mirando los días que todavía me quedan por subir en este blog que adoro, me di cuenta de algo muy importante cuando una quiere hacer un trabajo constante, como escribir cada día acá.

Es necesario tener un PLAN B.

En este caso, hablo de tener entradas ya escritas que poder publicar en los momentos en que soy absolutamente incapaz de sacar una idea de mis adentros.

Por suerte, fue necesario que me pasara algo muy fuerte para que me quede en blanco, sin poder conectar con ustedes o conmigo misma.

Aún así, no me gusta ver que faltan días en este mi espacio sagrado que comparto con más personas.

Me gusta cumplir con lo que me propongo hacer. 

Escribirles cada día sobre lo que me estaba pasando no fue una opción…

¿Cuántas veces puedo explicarles que me siento como si me faltara una parte de mí, físicamente revuelta, cansada y triste?

Por eso.

Tener un PLAN B en estos casos es una gran idea.

Siempre tengo más ideas de las que publico, así que no es tan difícil escribirlas y tenerlas completamente listas por si algo pasa en mi vida que me impide sentarme a escribir algo que me parezca aceptable para publicar.

Siempre he vivido muy al día.

Me cuesta tener planes a largo plazo.

Mis grandes objetivos y orgullos fueron, entre otros, sostener y seguir con proyectos a través de años.

Vivo al día con mis relaciones, con mis trabajos, con mis finanzas.

CADA DÍA ME CREO UNA VIDA CÓMODA, SEGURA Y PRÓSPERA

¿Por qué no crearme un colchoncito?

¿Por qué no vivir un poco más cómoda y menos expuesta a la dirección del viento?

Si bien no podemos planearlo todo en la vida y menos tener todo bajo control, tal vez sea un buen momento para mí plantearme el vivir más segura, en un sentido material.

Después de todo, por más que no tenga ataduras a lo material, vivo en este mundo.

En esa estoy hoy.

En crearme más comodidad, más seguridad, más prosperidad y más respaldo para mí misma.

Quiero tener un PLAN B.

No porque no crea en mí, sino más bien para cuidarme.

¿En qué área de tu vida podrías darte más comodidad o crearte un PLAN B?

xox

Claudia

DÍA 73

90.dias.dia.73

DÍA 73

MI VICTORIA

Hoy, queridos míos, la vida me trajo una situación perfecta para comprobar si estoy creciendo.

Basta con tener la intención de sanar un aspecto nuestro para que surja la oportunidad de comprobar si estamos realmente sanando.

Además, la vida me dio la oportunidad, una vez más, de ver más claramente dentro de mí misma.

Hace varios meses ya que dejé de trabajar con la dueña de una pequeña empresa que da clases de idiomas.

Después de varios episodios que no me gustaron, decidí dejar de colaborar con ella.

Nuestras maneras de ver las cosas, de trabajar y de tratar a las personas eran demasiado distintas.

Así que le di un aviso de varias semanas y concluyó nuestra relación laboral en buenos términos.

Para no alargar una historia tediosa, voy al grano: todavía me debe dinero.

Ya le había vuelto a escribir la semana pasada y hoy lo hice de nuevo.

Esta situación me causaba una gran frustración, como pueden imaginarse.

Después de mandarle otro correo más, hablo del tema con mi pareja, quien ya me había “acusado” varias veces de “dejarme pisotear”.

Lo cual nunca es agradable escuchar.

Por muy cierto que pueda ser.

Tal vez fuese muy simple para él verlo así desde fuera.

En mi mente, yo no había hecho nada malo y confiaba en que en algún momento se me pagaría lo debido.

“¿Por qué a mí si soy buena?”

Mi discurso de víctima impotente…nada lindo ni útil…yo lo sé y me dolió como una patada en el estómago darme cuenta de mi propia actitud.

Una.

Vez.

Más.

Me dolía en serio la panza y tenía ganas de vomitar.

Necesitaba hacer algo distinto.

Estaba MUY claro.

Una pregunta que le había hecho a mi pareja cuando sugirió que la amenazara con emprender acciones legales:

“¿Cómo voy a amenazar a alguien de algo que no pienso hacer?”

¿Llevo la integridad hasta límites que terminan perjudicándome?

Puede, sin embargo no creo que ese sea el problema.

Total que estoy frente a mi compu, acabo de terminar de mandarle otro e-mail a esta persona diciéndole que espero su transferencia esta semana, y por encima de la pantalla, mi compañero me reclama que sea más agresiva.

Sé que tiene razón.

Por mi propio bien, necesito, por lo menos, hacer algo más.

El se ofrece para llamarla.

No.

De ninguna manera.

Yo tengo que enfrentarme a esto.

Yo tengo que cuidar de mis propios intereses y no dejar que el otro “me salve”.

Sé que es una cuestión de conquistar miedos, limitaciones y de conectar con mi propio poder.

Para mí, es una cuestión de sentirme bien conmigo misma.

Lo más sagrado.

Agarro el teléfono.

Compruebo que no borré su número.

Bien.

La llamo.

Nerviosa.

Tratando de mantenerme fría sin llegar a ser agresiva.

Aún así, lo hago.

Conversación corta.

Le pregunto si leyó mi e-mail, a lo que me contesta que no, y le digo que necesito que deposite la plata que me debe en mi cuenta esta semana.

Cuelgo.

Todavía temblando un poco.

El me felicita.

Bueno.

En el estado en el que estoy, no disfruto de su apoyo a esta altura.

Vuelvo a mi compu y siento las lágrimas subir.

Me siento humillada.

Curioso…me siento humillada porque otra persona no cumple con su obligación.

Me siento humillada porque me toca luchar por lo que es mío.

Me siento humillada porque una persona querida me reprocha algo.

En ese mismo momento, decido que ya no voy a creerme la mentira de la humillación.

No tengo por qué sentirme humillada.

Es cualquiera.

Y no tengo ya ganas de sentir eso.

Y tampoco voy a llorar.

No voy a reaccionar como si fuese una nena impotente. 

Tomo aire.

Cambio mis pensamientos.

Nada de darme con un caño.

Nada de criticarme.

Empiezo a decirme palabras de apoyo y amorosas.

YO TE QUIERO

TODO ESTÁ BIEN

YO TE APRUEBO

Y respiro…respiro mucho.

Conecto con mi realidad ahora.

Conecto con mi cuerpo de mujer y no de niña.

Siento mis pies sobre la tierra.

Luego, me voya mi espacio sagrado.

Me siento frente al espejo.

Respiro, cierro los ojos, transformo la energía de la emoción que había sentido, y me miro a los ojos mientras me digo más palabras de apoyo.

Salí de ahí más poderosa, más grande, más yo misma y más sana.

Conquisté mi miedo.

Cambié mi reacción infantil por una reacción adulta.

Cambié mi humillación por mi aprobación.

Cambié mi impotencia por mi poder.

Toda una victoria.

xox

Claudia

(Por la tarde, tenía en mi casilla, un mail de esta persona diciéndome que me depositaría la plata antes del fin de semana…aunque, es realmente lo de menos finalmente : )

DÍA 72

90.dias.dia.72

DÍA 72

NADA COMO VERLO

Hoy tuve el privilegio de ver, de nuevo, cómo funcionan el resentimiento y la resistencia al perdón.

Mi clienta me habló de una persona que había hecho algo que había perjudicado a su padre.

Ella estaba muy enojada, la energía que desprendía cuando hablaba de esta persona era increíble.

Sentía de verdad que podría matar a esta persona.

Y no me malentiendan.

La entiendo.

He sentido ganas de hacer daño a personas que me lastimaron…pero sé que ni funciona, ni me sentiría bien y además, creo que todo vuelve y lo último que quiero es atraer violencia o dolor a mi vida.

¿Es injusto lo que “nos hicieron”?

Puede que sí.
Puede que no.

Según se mire, según nuestra creencia y nuestro criterio, algo puede parecer justo o injusto.

Y no somos ni jurado ni jueces para encargarnos de que se haga justicia en la vida ajena.

Solemos agarrarnos del resentimiento y negar el perdón cuando sentimos que se cometió una injusticia.

Ese es el juicio que emitimos y con el cual defendemos nuestro enojo.

Sentimos que tenemos razón, que la justicia está de nuestra parte.

Es evidente ¿no?

Yo también he sentido eso.

A mis ojos, era evidente que lo que la otra persona había hecho era terriblemente injusto.

He dejado amistades.
He denunciado amenazas.
He expresado mi dolor.

En ningún caso, diría que lo que “me” pasó fue injusto.

Es más, diría que yo atraje los episodios desagradables o dolorosos de mi vida.

He de admitir que las relaciones que terminaron con un sabor amargo, fueron relaciones en las cuales yo había detectado señales de abuso, desinterés o diferencias de criterio demasiado grandes.

Decidí quedarme.

Decidí creer y confiar más allá de lo que me contaba mi corazón.

Me quemé.

Y soy responsable de haberme quemado.

Por mucho que en el momento haya sentido la tentación de culpar a la otra persona.

Por muy injusto que me haya parecido lo sucedido.

Justamente, una de las personas que actuaron de una forma que me resultó dolorosa, ella misma me dijo la frase que se terminaría cumpliendo como una profecía:

“El que con niños se acuesta, mojado se despierta.”

Ella solía repetir estas palabras.

No escuché la señal.

Solemos anunciar lo que tenemos toda la intención de hacer.

Las señales de una relación que no nos conviene, suelen manifestarse bastante pronto.

Puedo dar fe de esto.

¡Jajaja!

Si elegimos seguir adelante y quedarnos, entonces, no podemos culpar al otro.

No tiene sentido seguir castigándonos ahora por habernos equivocado en el pasado.

APRENDO DE CADA EXPERIENCIA Y SIGO MI VIDA CON ALEGRÍA

El perdonar nos libera a nosotros.

Recordemos esto siempre.

El perdón es para nosotros.

Al otro, le da igual.

El otro sigue con su vida.

Los que nos quedamos con ese veneno corriendo por nuestras venas, somos nosotros.

El perdón nos libera.

Corta las cadenas que nos siguen atando a esa personas.

¿Tiene algún sentido seguir lastimándonos porque alguien nos lastimó?

¿Tiene sentido seguir castigándome porque otra persona hizo algo que me dolió?

No.

Claro que no.

Perdonar.

Perdonar y perdonar.

Todas la veces que sean necesarias.

Perdonar para liberarnos de las ataduras del pasado.

Perdonarnos a nosotros mismos por aquellas decisiones que terminaron exponiéndonos a situaciones dolorosas.

Perdonar.

Siempre.

xox

Claudia

DÍA 71

90.dias.dia.71
DÍA 71

DESPUÉS DE LA TORMENTA

Varios días de enojo, rabia, frustración expresadas y liberadas y me siento como nueva.

Aceptar y expresar mi enojo no es fácil para mí, de hecho es algo que todavía estoy aprendiendo a hacer.

Vale la pena hacerlo.

Expresar lo que nos pesa nos abre las puertas a poder soltar.

Lo que miramos abiertamente y nombramos es lo que podemos dejar atrás, en nuestro pasado.

Es probable que a las personas que viven cerca nuestro no les encante la idea de que expresemos nuestras emociones más negativas.

¡Jajaja!

Puede que durante unos días, no seamos la persona más divertida… pero al cabo del tiempo que necesitemos para procesar nuestras emociones,nos espera la alegría.

Lo que nos espera después de la tormenta es una hermoso día cálido y soleado.

Nos espera la libertad.

Hoy, llegué a este momento después de mi propia tormenta en la que saqué todo el veneno, la negatividad, el resentimiento que ya no necesito ni quiero llevar conmigo.

Hoy concluyo mi día con una meditación para perdonar y soltar.

PERDONO Y SOY PERDONADA. SOY LIBRE.

Es perfecto.

Soltar, perdonar y seguir adelante con mi vida más liviana y con energías renovadas.

No hay nada que temer cuando nos enfrentamos a lo que nos enoja o nos asusta.

Tenemos todo el derecho de expresar todas nuestras emociones, incluso aquellas que puedan incomodar a otras personas.

Podemos hacer esto de forma positiva, sin hacer daño a nadie ni lastimarnos nosotros.

Podemos escribir, gritar, correr, cantar, dar golpes en almohadones…hay mil maneras inofensivas y eficaces para atravesar la tormenta.

¿Cuál es la tuya?

¿Cómo atravesás las tormentas para salir de ellas

más feliz?

xox

Claudia

DÍA 70

90.dias.dia.70

DÍA 70

ME DUELE MI PAÍS

Anoche, me di cuenta de que estaba enojada con algo que jamás hubiese creído siquiera posible.

Lo escuché de otras bocas y fui testigo de la tremenda pena que llevan encima otros muchos.

La desesperanza, la desilusión, y por encima de todo, la falta de sentido que parecen tener ciertas vivencias.

La falta de sentido entre tanto dolor y tanta pérdida.

Si pudiese volver al pasado, les diría al oído a mis padres que no lo hagan, que ni siquiera lo intenten.

Les diría que las consecuencias de su trabajo serían tristemente inútiles y profundamente dolorosas.

¿Cuántas veces se puede perder en una misma vida?

Aprendí que muchas más de las que creía.

Hoy, comparto mi dolor así, tal cual, crudo.

Y elijo este espacio, mío y bajo las miradas de todos ustedes, para transformarlo.

¿Sería más apropiado guardarme mi parecer y mi sentir porque este es un tema “delicado”?

Me da igual. 

Anoche, me di cuenta de que estaba enojada con mi país.

Es muy muy loco. 

¿Cómo se puede estar enojada con un país entero?

Sin embargo es lo que sentí y lo que sigo procesando hoy.

Es evidente que algo tiene que salir y que tiene todo que ver con mis sensaciones de pérdida, de abandono y de derrota, que vuelven a surgir al vivir de nuevo acá. 

Cuando veo un pueblo de personas ahogadas por los miedos , desconfiando de los demás y creando razones, al mismo tiempo, para que se desconfíe de ellas…mi parte herida grita.

¿De verdad mis padres se arriesgaron a la muerte, a la tortura, a la prisión, a tanta violencia…por esto?

¿De verdad llevo casi 40 años sanando heridas que me duelen a diario…por esto?

¿De verdad perdimos a miles de personas, tenemos familias rotas, muertos y desaparecidos, adultos que no saben quienes son…por esto?

Cuando digo “por esto”, no hablo de gobiernos, sino que hablo de personas.

Porque creo que los gobiernos cambian y varían, hacen cosas bien y otras mal, hay algunos que nos gustan más o menos, y suele ser según sintamos que se cubren nuestras expectativas.

Lo que a mí más me interesa, no son los gobiernos, sino las personas.

Porque ellos son unos pocos y el pueblo somos millones.

Lo que más importa es como nos tratamos los unos a los otros a diario.

Eso es lo que me interesa a mí.

Estamos todos afectados y pagamos todos las consecuencias, incluso los que creyeron mirar hacia otro lado y ser indiferentes.

Incluso los que justifican la violencia.

Obvio que la violencia es justificable hasta que nos toca a nosotros, porque, que yo sepa, nadie desea la violencia para sí mismo.  ¿O sí?

Las consecuencias de la violencia en nuestra sociedad, que siempre hubo y sigue habiendo, las pagamos a golpe de autoestima.

Cada vez que miramos para otros lado, cada vez que justificamos la violación de los derechos de las personas, cada vez que nos creemos mejores que nuestro vecino… le damos un serio golpe a nuestra autoestima, como individuos y como país.

La falta de ética es sólo un síntoma de falta de autoestima.

El miedo es falta de autoestima.

El sentirnos inseguros, sin poder ni confianza, el criticar constantemente al “otro”, son todos signos de falta de autoestima.

La carencia de compasión y de identificación con el otro, es falta de autoestima.

Afortunadamente, creo que cada vez mejora la autoestima de las personas que habitan este país y el planeta

Mejorar la mía es una gran motivación para contribuir a una sociedad más sana.

Me duele mi país porque me importa.

Así como les importaba a mis padres.

Cuando hablo de mis padres, hablo de todos los demás como ellos y cuando hablo de mí, hablo de todos los demás como yo.

Yo soy una pequeña parte de un todo. Yo soy todos.

No hay yo sin ustedes ni ustedes sin mí.

Hoy, convierto mi enojo en compasión, mi dolor en amor, y les pido a los que estén leyendo que hagan lo mismo.

Por respeto hacia nosotros mismos.

Por respeto a cada niño nacido en este suelo.

Por respeto a todos los que murieron.

A los que fueron torturados.

A los que enfermaron.

A los que más perdieron… no dejemos que haya sido en vano.

Tengamos compasión con nosotros mismos y con los demás.

Jamás permitamos que meras opiniones ideológicas, políticas y partidarias nos separen de nuevo ni nublen nuestra visión acerca de lo que se puede y lo no se debe hacer JAMÁS.

¿O acaso te gustaría que violen tus derechos humanos mientras los demás miramos hacia otro lado?

xox

Claudia

Un artículo muy interesante acerca de la dictadura cívico-militar de 1976- 1983 en Argentina y sus consecuencias.