DÍA 85

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DÍA 85

SUFICIENTE

Quedan cinco días para terminar mi programa.

Parece mentira.

Parece que empecé ayer.

Parece que recién estoy empezando. Lo cual, me gusta.

Significa que seguiré por este camino que me propuse y que funciona.

Cinco días y habrán sido noventa.

Mi idea de los 90 DÍAS, era, por un lado cambiar y sanar mi vida.

Por otro lado, ser mi propio experimento para confirmar lo que mejor funciona a la hora de querer crearnos la vida que deseamos o simplemente sanar la que ya vivimos.

Creo, efectivamente, que hay ciertas cosas que podemos hacer regularmente en nuestra vida para mejorarla, vivirla más felices y sanar.

La mayoría de nosotros conoce estas cosas, y sin embargo, no las ponemos en práctica.

¿Por qué?

Tal vez hayamos aprendido que no somos capaces de conseguir todo eso que queremos.
Entonces, ¿Para qué intentarlo?

Puede que sintamos que no merecemos nuestro propio tiempo y dedicación. Así que nos saboteamos y saboteamos cualquier esfuerzo por ocuparnos en serio de nosotros mismos y de nuestros anhelos.

Otra posibilidad es que no sepamos siquiera que tenemos un enorme potencial y que podemos usarlo para vivir una vida más plena.

Gran parte de mi trabajo es justamente el de ayudar a las personas a conectar con su potencial, son sus deseos y con su fuente inagotable de amor.

Aprendiendo a darnos ese amor a nosotros mismos, vamos descubriendo que podemos vivir la vida que deseamos, que somos capaces y podemos darnos cuenta y sentir que nos merecemos todo nuestro tiempo, nuestra atención y nuestro esfuerzo por vivir mejor.

¿Qué creencia limitadora podrías soltar hoy?

Podría ser “yo no puedo …” o “no soy lo suficientemente/soy demasiado … ”

Estas se pueden reemplazar por otras que abren posibilidades en vez de condenarnos.

YO PUEDO

SOY SUFICIENTE, TENGO SUFICIENTE, HAGO SUFICIENTE

MEREZCO VIVIR UNA VIDA PLENA Y SER FELIZ

Yo, para mi día 85, elijo repetirme la segunda

SOY SUFICIENTE, TENGO SUFICIENTE, HAGO SUFICIENTE

xox

Claudia

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DÍA 78

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DÍA 78

PODER Y AYUDA

Siempre siento una gran empatía cuando veo que alguien busca su perro o gato.

Ahora, estoy viviendo la experiencia.

Vivir la experiencia me permite comprender exactamente de qué se trata, lo que se siente y lo que a la persona viviendo esto le hace falta.

Sé que puede que aparezca mi perrita y puede que no.

La encontraré o no.

Sin embargo, lo que más cuenta en estos momentos, es sentir el apoyo y la voluntad de ayudar de los demás, de la gente que está a mi alrededor.

Las veces que yo he visto que alguien había perdido su can en mi barrio, habré estado más atenta para ver si me cruzaba con el animalito en cuestión y no dudaría en llevarlo a mi casa y tenerlo hasta que localice a los dueños.

Aun así, me doy cuenta de que no deja de ser una actitud pasiva.

Ahora entiendo la diferencia entre ofrecer ayuda por reflejo o por cortesía y de verdad respaldar mis palabras con acciones.

Todo esto me hace pensar en si yo, realmente estoy para los demás.

¿Ayudo y estoy para mis seres queridos?

¿Para mis vecinos y conocidos?

No carecemos de las ganas de ayudar y apoyar a otros.

Creo que, muchas veces, simplemente, no nos damos cuenta de nuestro poder, de nuestra enorme capacidad de ayudar.

Tampoco nos damos cuenta de que podemos ayudar con muy poco.

Por ejemplo, a mí, en estos momentos, me ayuda mucho que me llamen simplemente para preguntarme como estoy.

Me siento acompañada.

Eso, me da fuerzas.

También podría ayudarme que me hagan la comida en los momentos en que estoy concentrada en encontrar a mi perrita y no tengo ganas de tener que pensar en qué comer. (También, me encantaría en otros tantos momentos, la verdad, jajaja)

La mía, solo es una pequeña situación en una vida entera y en el Universo.

Todos tenemos nuestras vidas.

Todos estamos ocupados.

Sin embargo, estar conectados y apoyarnos los unos a los otros hace que la vida sea bastante más agradable.

Tomemos nuestro poder y usémoslo para ayudarnos y ayudar a los demás.

Nos hace bien a todos y nunca sabemos

hasta qué punto cambiamos el día o la vida de otro ser humano.

xox

Claudia

DÍA 73

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DÍA 73

MI VICTORIA

Hoy, queridos míos, la vida me trajo una situación perfecta para comprobar si estoy creciendo.

Basta con tener la intención de sanar un aspecto nuestro para que surja la oportunidad de comprobar si estamos realmente sanando.

Además, la vida me dio la oportunidad, una vez más, de ver más claramente dentro de mí misma.

Hace varios meses ya que dejé de trabajar con la dueña de una pequeña empresa que da clases de idiomas.

Después de varios episodios que no me gustaron, decidí dejar de colaborar con ella.

Nuestras maneras de ver las cosas, de trabajar y de tratar a las personas eran demasiado distintas.

Así que le di un aviso de varias semanas y concluyó nuestra relación laboral en buenos términos.

Para no alargar una historia tediosa, voy al grano: todavía me debe dinero.

Ya le había vuelto a escribir la semana pasada y hoy lo hice de nuevo.

Esta situación me causaba una gran frustración, como pueden imaginarse.

Después de mandarle otro correo más, hablo del tema con mi pareja, quien ya me había “acusado” varias veces de “dejarme pisotear”.

Lo cual nunca es agradable escuchar.

Por muy cierto que pueda ser.

Tal vez fuese muy simple para él verlo así desde fuera.

En mi mente, yo no había hecho nada malo y confiaba en que en algún momento se me pagaría lo debido.

“¿Por qué a mí si soy buena?”

Mi discurso de víctima impotente…nada lindo ni útil…yo lo sé y me dolió como una patada en el estómago darme cuenta de mi propia actitud.

Una.

Vez.

Más.

Me dolía en serio la panza y tenía ganas de vomitar.

Necesitaba hacer algo distinto.

Estaba MUY claro.

Una pregunta que le había hecho a mi pareja cuando sugirió que la amenazara con emprender acciones legales:

“¿Cómo voy a amenazar a alguien de algo que no pienso hacer?”

¿Llevo la integridad hasta límites que terminan perjudicándome?

Puede, sin embargo no creo que ese sea el problema.

Total que estoy frente a mi compu, acabo de terminar de mandarle otro e-mail a esta persona diciéndole que espero su transferencia esta semana, y por encima de la pantalla, mi compañero me reclama que sea más agresiva.

Sé que tiene razón.

Por mi propio bien, necesito, por lo menos, hacer algo más.

El se ofrece para llamarla.

No.

De ninguna manera.

Yo tengo que enfrentarme a esto.

Yo tengo que cuidar de mis propios intereses y no dejar que el otro “me salve”.

Sé que es una cuestión de conquistar miedos, limitaciones y de conectar con mi propio poder.

Para mí, es una cuestión de sentirme bien conmigo misma.

Lo más sagrado.

Agarro el teléfono.

Compruebo que no borré su número.

Bien.

La llamo.

Nerviosa.

Tratando de mantenerme fría sin llegar a ser agresiva.

Aún así, lo hago.

Conversación corta.

Le pregunto si leyó mi e-mail, a lo que me contesta que no, y le digo que necesito que deposite la plata que me debe en mi cuenta esta semana.

Cuelgo.

Todavía temblando un poco.

El me felicita.

Bueno.

En el estado en el que estoy, no disfruto de su apoyo a esta altura.

Vuelvo a mi compu y siento las lágrimas subir.

Me siento humillada.

Curioso…me siento humillada porque otra persona no cumple con su obligación.

Me siento humillada porque me toca luchar por lo que es mío.

Me siento humillada porque una persona querida me reprocha algo.

En ese mismo momento, decido que ya no voy a creerme la mentira de la humillación.

No tengo por qué sentirme humillada.

Es cualquiera.

Y no tengo ya ganas de sentir eso.

Y tampoco voy a llorar.

No voy a reaccionar como si fuese una nena impotente. 

Tomo aire.

Cambio mis pensamientos.

Nada de darme con un caño.

Nada de criticarme.

Empiezo a decirme palabras de apoyo y amorosas.

YO TE QUIERO

TODO ESTÁ BIEN

YO TE APRUEBO

Y respiro…respiro mucho.

Conecto con mi realidad ahora.

Conecto con mi cuerpo de mujer y no de niña.

Siento mis pies sobre la tierra.

Luego, me voya mi espacio sagrado.

Me siento frente al espejo.

Respiro, cierro los ojos, transformo la energía de la emoción que había sentido, y me miro a los ojos mientras me digo más palabras de apoyo.

Salí de ahí más poderosa, más grande, más yo misma y más sana.

Conquisté mi miedo.

Cambié mi reacción infantil por una reacción adulta.

Cambié mi humillación por mi aprobación.

Cambié mi impotencia por mi poder.

Toda una victoria.

xox

Claudia

(Por la tarde, tenía en mi casilla, un mail de esta persona diciéndome que me depositaría la plata antes del fin de semana…aunque, es realmente lo de menos finalmente : )

DÍA 9

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DÍA 9

¡CLARO QUE PUEDO!

Hoy estoy chocha de poder subir lo que escribí hoy a tiempo para que esté en fecha. Llevábamos casi 24 horas sin electricidad en casa y lo único que me tenía ocupada la cabeza era poder tener mi entrada de hoy a tiempo.

Ya hice mis tareas de organización, ya les cuento mañana.

TRATAMIENTO YO PUEDO

Hoy afirmo que puedo sanar todas mis heridas del pasado. Ahora sé que el pasado no tiene ningún poder sobre mí ni sobre mi vida. Cualquier deuda kármica que pude haber tenido, ya está pagada con creces. Ahora, soy libre de vivir con alegría, amor y propósito. Estoy dispuesta a soltar todo el rencor. Estoy dispuesta a perdonar a todos y a perdonarme a mí. Estoy dispuesta a empezar de nuevo hoy sabiendo que el pasado, pasado está y que ya no forma parte de mi vida. Ahora, soy libre de crear la vida que deseo. Tomo mi poder y me convierto en mi mejor amiga, protagonista y guionista de mi hermosa vida. Ahora, elijo conectar con todo lo que me nutre y suelto lo que ya no me sirve. Yo puedo sanar. Yo puedo crear la vida que quiero. Yo puedo vivir bien y ser la máxima expresión de mí misma. Yo puedo conseguir todo lo que me proponga. Hoy, me doy permiso para creer en mí y en mi proceso, así como en la vida. Hoy sé que yo puedo.

QUE EL VIENTO SE LLEVE LAS HERIDAS

Hoy es un dia gris y ventoso y al escuchar las ramas mecerse en el parque, visualizo que se vuelan para siempre los rencores y las heridas, los malentendidos y las ofensas que pude haber experimentado y causado.

El viento se lleva lo que ya no necesito y yo escribo en una página en blanco.

Hoy, al terminar de escribir esto me pongo a definir objetivos más claros y un calendario detallado para sacarle todo el jugo a mis 90 días, que dicho sea de paso, están pasando rapidísimo. Por eso, organizarme eficientemente de una vez por todas es imprescindible para lograr los cambios que quiero.

Qué disfrutes del tratamiento que les dejo arriba, lo escribí pensando en cuando queremos cambiar, sanar y crecer y damos los primeros pasos y nos abrimos a lo nuevo. Podés imprimírtelo o guardarlo en tu compu, debajo lo tenés ya listo para descargar en un documento pdf. ¡A crecer!

xox

Claudia

YO PUEDO-Tratamiento-90.días