DÍA 72

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DÍA 72

NADA COMO VERLO

Hoy tuve el privilegio de ver, de nuevo, cómo funcionan el resentimiento y la resistencia al perdón.

Mi clienta me habló de una persona que había hecho algo que había perjudicado a su padre.

Ella estaba muy enojada, la energía que desprendía cuando hablaba de esta persona era increíble.

Sentía de verdad que podría matar a esta persona.

Y no me malentiendan.

La entiendo.

He sentido ganas de hacer daño a personas que me lastimaron…pero sé que ni funciona, ni me sentiría bien y además, creo que todo vuelve y lo último que quiero es atraer violencia o dolor a mi vida.

¿Es injusto lo que “nos hicieron”?

Puede que sí.
Puede que no.

Según se mire, según nuestra creencia y nuestro criterio, algo puede parecer justo o injusto.

Y no somos ni jurado ni jueces para encargarnos de que se haga justicia en la vida ajena.

Solemos agarrarnos del resentimiento y negar el perdón cuando sentimos que se cometió una injusticia.

Ese es el juicio que emitimos y con el cual defendemos nuestro enojo.

Sentimos que tenemos razón, que la justicia está de nuestra parte.

Es evidente ¿no?

Yo también he sentido eso.

A mis ojos, era evidente que lo que la otra persona había hecho era terriblemente injusto.

He dejado amistades.
He denunciado amenazas.
He expresado mi dolor.

En ningún caso, diría que lo que “me” pasó fue injusto.

Es más, diría que yo atraje los episodios desagradables o dolorosos de mi vida.

He de admitir que las relaciones que terminaron con un sabor amargo, fueron relaciones en las cuales yo había detectado señales de abuso, desinterés o diferencias de criterio demasiado grandes.

Decidí quedarme.

Decidí creer y confiar más allá de lo que me contaba mi corazón.

Me quemé.

Y soy responsable de haberme quemado.

Por mucho que en el momento haya sentido la tentación de culpar a la otra persona.

Por muy injusto que me haya parecido lo sucedido.

Justamente, una de las personas que actuaron de una forma que me resultó dolorosa, ella misma me dijo la frase que se terminaría cumpliendo como una profecía:

“El que con niños se acuesta, mojado se despierta.”

Ella solía repetir estas palabras.

No escuché la señal.

Solemos anunciar lo que tenemos toda la intención de hacer.

Las señales de una relación que no nos conviene, suelen manifestarse bastante pronto.

Puedo dar fe de esto.

¡Jajaja!

Si elegimos seguir adelante y quedarnos, entonces, no podemos culpar al otro.

No tiene sentido seguir castigándonos ahora por habernos equivocado en el pasado.

APRENDO DE CADA EXPERIENCIA Y SIGO MI VIDA CON ALEGRÍA

El perdonar nos libera a nosotros.

Recordemos esto siempre.

El perdón es para nosotros.

Al otro, le da igual.

El otro sigue con su vida.

Los que nos quedamos con ese veneno corriendo por nuestras venas, somos nosotros.

El perdón nos libera.

Corta las cadenas que nos siguen atando a esa personas.

¿Tiene algún sentido seguir lastimándonos porque alguien nos lastimó?

¿Tiene sentido seguir castigándome porque otra persona hizo algo que me dolió?

No.

Claro que no.

Perdonar.

Perdonar y perdonar.

Todas la veces que sean necesarias.

Perdonar para liberarnos de las ataduras del pasado.

Perdonarnos a nosotros mismos por aquellas decisiones que terminaron exponiéndonos a situaciones dolorosas.

Perdonar.

Siempre.

xox

Claudia

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DÍA 55

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DÍA 55

SERES MILAGROSOS

Esta madrugaba, tuve un sueño.

Estaba con una compañera de carrera con la que es estudié y trabajé en el teatro en Madrid.

Ella es argentina de nacimiento, como yo.

Total que estaban ella y mi pareja en el sueño.

Ella y yo estábamos redactando una especie de panfleto para promover un trabajo nuestro.

Ella me corrigió algo que yo había escrito y yo exploté con una furia tremenda, tirando objetos, enojándome y encerrándome en un rincón después de haber dado rienda suelta a mi enojo.

El sueño era un poco más complejo, pero esto es lo que recuerdo y rescato.

Me desperté del sueño con una sensación muy desagradable, como si hubiera sentido y hecho algo muy feo hacia mí misma.

Sentí el malestar que el enojo y la rabia traen consigo.

Creo que así culminó mi semana de trabajar con el enojo y la rabia.

Es increíble lo poderosa que es nuestra intención.

Si además va de la mano con la acción, suceden verdaderos milagros.

Con el simple hecho de sentarme con la intención de sanar todo el enojo, el resentimiento, la rabia y el enfado que quedaban por rincones de mi ser, planté la semilla para que así fuera.

Desde que traté con el tema el domingo pasado, ha salido a la superficie en forma de impaciencia, fastidio, incomodidad y esta mañana, se presentó en forma de sueño.

O más bien, concluyó en forma de sueño.

Me doy cuenta de que un tema está sanado cada vez que se me presenta en forma de sueño. Cada perdón se ha manifestado en sueños donde estaba en paz con la persona a la cual yo quería perdonar.

No siempre se dan cuando yo quiero, sino que yo me encargo de hacer el trabajo, de tocar el tema, de plantar la semilla, sabiendo que, en su momento justo, sucederá la sanación que tanto deseo.

Y así es. 

Es un proceso que no deja de asombrarme.

Somos realmente milagrosos.

Milagrosos y poderosos.

USO MI PODER PARA SOLTAR TODO AQUELLO QUE YA NO ME SIRVE

xox

Claudia

 

DÍA 3

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DÍA 3

ARMONÍA Y GALLINITAS

Anoche dormí mucho, demasiado de hecho.

Nos fuimos a la cama temprano porque no había electricidad y a la luz de las velas, empecé a leer el primer tema que propone trabajar Louise Hay en “Usted puede sanar su vida”: las relaciones.

TODAS MIS RELACIONES SON ARMONIOSAS

Soñé que Mercedes (nuestra gallina que se comió uno de los perros del vecino) volvía y estaba viva.

Me suele pasar cuando duermo de más, tengo sueños raros.

Ayer se cumplió una semana desde que nos dejó, y la extraño.  

En mi segundo día, cumplí con mi programa básico.

¡Bien!

Hice media hora de la rutina básica de Yoga Ashtanga, hice una meditación guiada de 20 minutos y repetí y escribí mi afirmación

CADA DÍA ME ORGANIZO MEJOR.

Lo cual, necesito mejorar.

Ayer, sentí que pasé demasiado tiempo frente a la compu entre escribir en el blog, editar la foto y compartir todo esto. Quiero aprender a manejar estos tiempos más eficientemente, así que si alguien tiene trucos y técnicas, compartan por favor.

Gracias.

YO TE QUIERO

En todos estos meses de mi noche oscura del alma, me he sentido bloqueada.

Prácticamente no me he comunicado con mis amigas de España, que son las que dejé al volverme para Buenos Aires, y que eran mis hermanas allá.

Mi familia creada.

Las extrañé y las sigo extrañando muchísimo. Por dentro gritaba “¡las quiero, las necesito las extraño!” y mi voz no salía. Las veces que les escribí, les dije todo esto, pero sé que no tendrán ni idea de lo duro que fue y que es no tenerlas cerca.

La separación y la lejanía siempre formaron parte de mi vida.

Con dos años supe lo que era vivir sin papá y mamá y tener que ir a visitarlos a la cárcel y hablarles desde el otro lado de un vidrió.

También me tocó vivir sin mi hermana y mi hermano, ya que yo quedé al cuidado de mi abuela y ellos vivieron con mi tía.

Después, cuando salieron de la cárcel, nos fuimos los cinco para Francia, a miles de kilómetros de la familia que nos había cuidado acá, en Buenos Aires.

Suelo contar todo esto sin mucha emoción.

Porque ya lo repetí muchas veces.

Porque no tengo ganas de sentir siempre y también porque mucha de la tristeza ya la lloré.

Sin embargo hoy, siento el dolor de nuevo.

A estas alturas de mi vida, sigue habiendo tanta distancia que una parte de mí duda seriamente de que se puedan sanar ciertos lazos.

Claramente, con lo que me ha tocado lidiar a lo largo de mi vida, es con la sensación de abandono, y qué jodidamente difícil es dejar de creerme abandonada!

Dialogo yo conmigo y me explico que no es así, que nadie me abandonó, nunca.

¡Mi yo herido no se lo cree un carajo!

¿Cómo sé que no se lo cree?

Lo veo en mis relaciones.

Lo que algunos tachan de frialdad, es en verdad mi mecanismo de protección ante cualquier posibilidad de ser abandona de nuevo.

Por eso, comprendo a mis clientas cuando me expresan su dolor.

Lo sé. Lo siento.

Y también sé que se puede sanar.

Porque he sanado una buena parte ya y porque estoy convencida de que es posible y de que lograré siempre sanar más.

Para mí, es el trabajo de toda mi vida.

No se trata de poner fecha para sanar algo, sino de saber que puedo, y que todos podemos, sanar cada día un poco más.

Ahora, les voy a contar como uno manifiesta en su vida lo que cree.  

Siendo yo el experimento en cuestión, voy a usar mi propio ejemplo.

Así funciona:

Yo me siento abandonada= me siento rechazada

Me siento rechazada= creo que nadie me quiere

Creo que nadie me quiere= saco la conclusión de que no soy querible

Saco la conclusión de que no soy querible= creo que no le intereso a los demás

Creo que no le intereso a los demás=me cuesta horrores atraer amistades, público, clientes y nadie de mi familia me visita en 13 años en España y mi familia de Buenos Aires y Mar del Plata prácticamente no me viene a ver, ahora que vivo cerca. 

En mis relaciones, sobre todo con mi familia, suelo ser yo la que tiene que llamar, escribir y acercarme a verlos.

Está bien, pongamos que un porcentaje le pertenece al otro. Después de todo, gran parte de mi familia suele funcionar de una manera distante.

Aun así, y haciéndome cargo de mi propia experiencia, si observo esto fríamente, creo que es mi propia creencia la que se manifiesta.

Al no recibir esas visitas que tanto deseo y tan importantes son para mí (mi creencia es: visita de mi familia=amor/aceptación/interés) mi creencia cobra más fuerza. (¿Ves? Te lo dije, nadie nos quiere! Ese es mi ego hablando y dándole más fuerza a mi creencia negativa).

Y entonces ¿cómo sano?

Si mi niña (yo de chica, mi esencia) fue la que se sintió rechazada y la que está herida, entonces, a ella es a quien tengo que sanar.

Mi yo adulta tiene que maternarla y darle la aceptación, la atención y el amor que necesita.

SANAR A LA NIÑA

1-   Dejo que exprese su dolor.

Creo un espacio seguro donde pueda expresar sus emociones. Yo tengo sesiones en las que conecto con mi niña (puede ser dialogando por escrito,en voz baja o en mi cabeza, en el espejo, mirándome a los ojos) y le pregunto qué le duele.

(Cuando sentimos que algo nos pasa y no sabemos qué es, les aseguro que su niño tendrá la respuesta.) 

Me tomo el tiempo de sentir y dejar que exprese lo que sea, enojo, (ver almohadoterapia) tristeza…dolor. La dejo expresar lo que sienta de una manera segura.

Esto es imprescindible.

No se puede con la mente aliviar la energía de una emoción.

Si hay emociones que necesitan salir, hay que dejarlas salir físicamente.

2-   Cuando siento miedo o vuelve el pensamiento “nadie me quiere”, explicarle con cariño, paciencia y delicadeza, que no es así, que es solo un pensamiento y no la verdad.

También hablarle de todas las demostraciones de amor que hemos recibido y recibimos a lo largo de nuestra vida. (No es esquizofrénico hablar de mi en plural, es una realidad que tenemos varias partes y capas de pensamiento, ¿o no?)

3-   Yo te quiero.

Decírselo, decírmelo, frente al espejo, escribirlo, grabarlo y escucharlo de noche, con una mano en el corazón y respirando, abrazando un peluche o almohada, mirando una foto de cuando era chica… Yo sí te quiero mi chiquita hermosa.

El trabajo con la niña interior es fascinante, poderoso y tremendamente sanador. Además, nos permite conectar con nuestra intuición, nuestra creatividad y nuestra sensibilidad.

Ahora, los dejo para ir a decirle a mi niña que yo sí la quiero y mucho y que es la relación más importante de mi vida.

Claudia