DÍA 19

 

 

 

 

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DÍA 19

A VECES ME CUESTA RESPIRAR+VOS PODÉS

Esta semana está siendo muy dura por dentro y es cuando más me resisto a seguir mi rutina al pie de la letra…y cuando más la necesito.

Siento que doy vueltas y siempre llego al mismo lugar.

Cuando más siento que necesito disciplinarme, más aflojo.

Entre que empecé a escribir lo anterior y lo que les voy a contar ahora, tuve una conversaicón con mi pareja, me fui a meditar (siguiendo su “orden”) y volví.

Hablé con él de esta sensación de estar caminando en círculo y de no conseguir salir de un sentimiento de impotencia, de no poder, de estar remando en dulce de leche, costándome mucho y consiguiendo avanzar muy poco.

Les cuento, a continuación, la meditación que hice con mi niña interior, siguiendo la sensación de no poder respirar que tenía. (Siempre que siento que tengo el pecho cerrado, sé que necesito conectar y dialogar con ella.)

Me senté, cerré los ojos, y conecté con la sensación que tenía.

Empecé a dialogar (en mi mente)

Adulta: ¿Qué pasa mi chiquita?

Niña: Me falta el aire. Me angustia estar acá (en Argentina). No estamos seguras acá.

Adulta: ¿Qué puedo hacer para que te sientas segura?

Niña: Ganar plata y cuidarnos.

Adulta: Eso es lo que yo quiero también.  Algo está bloqueado en esta área, ¿vos sabés qué?

Niña: Yo te estoy bloqueando porque no me estás haciendo caso. No me estoy divirtiendo. No estamos bailando ni cantando.

Adulta: Entonces, ¿eso es lo que querés, bailar y cantar?

Niña: ¡Sí!

(Seguí respirando, con los ojos cerrados, sintiendo que aún había más…)

Niña: Tengo miedo de morir si alzo mi voz, puedo morir. Me matarán.

Adulta: Nadie te va a matar, mi amor. Eso ya fue. Ya pasó el peligro.

Entonces, me vino la imagen de la chacra donde viví de bebé (no recuerdo nada de esto, son todas imágenes contadas por otros).

Me vi en los brazos de mi madre, tomando la teta mientras nos apuntaba un militar con una ametralladora.

Y empecé a visualizar Angeles y Guías de caras sonrientes, de luz blanca y presencia tranquilizadora y alegre por la casa, a mi lado, encima mío…por todos lados. Me rodeé en ese mismo momento de toda la protección y la paz de seres superiores.

Me vi a mí, bebé y riéndome de las armas y del supuesto peligro, porque me sabía protegida.

Rodeé la casa de Angeles sobrevolando y protegiéndonos a todos, me vi a mí con dos años sintiéndome segura y protegida.

Un poco más grande, en Buenos Aires, en casa de mi abuela también.

Me vi siempre acompañada por seres divinos protegiéndome y haciéndome sonreír.

Cambié mi propia historia y la llené de luz, de protección divina, de seguridad y de alegría.

Y le dije a mi niña: Vos podés, siempre pudiste y vas a poder. Vos podés.

Y esta es mi afirmación para hoy

YO PUEDO. SIEMPRE PUDE. SIEMPRE PODRÉ

xox

Claudia

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DÍA 12

 

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DÍA 12

UN SUEÑO FANTÁSTICO Y RESULTADOS

Después de 12 días, puedo decir que veo resultados.

SÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍ

Una de las razones por las que amo el Yoga, es porque es poderoso y en seguida se notan sus efectos positivos en el cuerpo, la mente y las emociones.

Si le agregamos la meditación, entonces, ¡tenemos paz y pilas aseguradas!

Estuve haciendo meditaciones guiadas, meditaciones con música suave, canté Mantras y también las hice sin nada más que mi quietud y ojos cerrados.

Con mi trabajo con el libro de Louise L Hay, hice toda la introducción, que incluye el merecimiento, lo que creo y mi historia. En esta semana terminaré la salud.

La semana que viene arranco con “Estrategias para el éxito”.

No estoy consiguiendo, todavía, levantarme más temprano ni acostarme a horas regulares. Sé que puedo hacerlo; ¡a perseverar!

HOY FLUYO CON LA VIDA CON CONFIANZA Y SEGURIDAD

Esta madrugada tuve un sueño tremendamente simbólico.

Estoy en una pileta con mi pareja y mi hija de unos 8 años  (no tengo hija en mi “vida real”).

Hay una pileta enorme con distintos niveles de profundidad según el lugar.

Nosotros no metemos en la parte llana y vamos nadando hacia el lado más profundo.

Yo paso por debajo de un separador de esos que usan para delimitar los pasillos cuando compiten, y me encuentro del otro lado, donde la profundidad se parece más al mar que a una piscina.

El agua es bastante verde y no hay ningún movimiento, es plácida y suave. Después de cruzar al lado más profundo, me doy cuenta que no puedo mover ni los brazos ni las piernas, y empiezo a hundirme.

No hay angustia ni malestar a nivel físico.

Simplemente, me voy hundiendo en aquella agua quieta y tranquila.

De estar en mi cuerpo, paso a ver la escena desde arriba y veo cómo mi pareja se zambulle para sacarme del agua. Seguidamente, estamos los tres charlando al borde de la pileta, mientras nos secamos y yo les explico que no había podido moverme para nadar y flotar. Yo no tenía ninguna sensación de ahogo ni de haberlo pasado mal. Era muy neutro mi estado y mi manera de contarles lo sucedido.

Luego, se nos acerca una empleada de la pileta a darnos una entradas para ver a un hombre Indio contar cuentos. Nos dice que este espectáculo va incluído con las entradas de la pileta.

En los tickets que me da, veo la foto en blanco y negro de un hombre que parece un yogui, semi desnudo y con turbante blanco. La mujer me indica el lugar, al lado de la pileta donde encontrarnos, más tarde, para ir a verlo.

¿Qué les parece?

Yo tengo algunas ideas acerca de lo que simboliza y me encantaría leer qué piensan, saben, les parece a ustedes.

¿Me contás y compartís con todos nosotros?

xox

Claudia