DÍA 52

 

 

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DÍA 52

LIMITADA+APRECIANDO MI CUERPO

Los remedios para la conjuntivitis que probé y sigo aplicando no dieron un resultado tan rápido y espectacular como yo quería.

¿Acaso no es así la vida?

Las cosas, a menudo, se dan cuando es conveniente que se den, y no cuando nuestro ego quiere.

Así es la perfección que vemos como imperfecta, creo yo.

Hace tiempo que acepté que yo no siempre tengo las mejores ideas, ni siquiera en cuanto a mi propia vida.

Muchas veces, la vida se encargó de llevarme por otras rutas, y siempre fueron mucho más interesantes, desafiantes o terminé aprendiendo mucho más de lo que yo misma había imaginado para mí.

Yo quería sanar este ojo ya y que todo vuelva a mi “normalidad”.

Las cosas son de otra manera y tendré que aceptar este malestar durante unos días más.

No puedo trabajar, ya que no puedo estar delante de la compu.

No puedo leer durante mucho tiempo, ya que se torna tremendamente incómodo.

Mi ojo me pica, me molesta, me llora y tengo que limpiarlo a cada rato.

En momentos como este, me doy cuenta de la salud que tengo cada día y que olvido valorar.

Me doy cuenta de lo duro que debe ser el tener que vivir con enfermedades crónicas, con malestares que necesitan atención constante o con impedimentos físisos.

Hoy, aprecio mi cuerpo y el hecho de que funcione perfectamente prácticamente cada día de mi vida.

APRECIO LA MARAVILLA QUE ES MI CUERPO

Sé que dentro mío, tengo todos los elementos necesarios para curar cualquier enfermedad y ayudo a mi cuerpo a hacerlo ahora para recobrar su salud perfecta.

Curiosas (y muy sabias) con las señales de nuestro cuerpo.

Unos días antes de pelarme y cuando ya había deciddio la fecha, me empezó a picar el cuero cabelludo, como si me estuviera diciendo que ya estaba listo y era hora de dejar ir mi pelo.

Ahora, unos pocos días antes de empezar con una dieta purificadora y reconstituyente, mi cuerpo me trae un malestar.

Para mí que necesita esta limpieza y ya tiene ganas de empezarla.

xox

Claudia

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DÍA 15

 

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DÍA 15

CUANDO LA INTENCIÓN ES PODEROSA Y…¡EL PEPINO!

Es FANTÁSTICO lo que se puede lograr en 15 días cuando ponemos nuestra intención y tomamos acción.

Mis pasos no han sido perfectos ni he seguido el plan al 100%, sobre todo en los primeros días.

Eso sí, cada día lo hago mejor.

Ayer noté que cada día me es más fácil ponerme a hacer Yoga y que ya empiezo a disfrutar de cada estiramiento y de cada gota de sudor que nace del ejercicio.

Llegué a ese momento en el que empieza ya a convertirse en una rutina necesaria y placentera en mi vida.

Mi propósito de sanar mi corazón y mis sentimiento dolidos de chica, va de maravilla.

Conecté con mi niña, dejé que saliera el dolor, escuché una meditación para la niña interior de Louise Hay y dormí con Mantras y música sanadora.

Tuve sueños muy extraños e incómodos, y siento que la energía “dolida” ya está cambiando.

La tranformación está sucediendo ya, en este momento.

El hecho de tener la intención de sanar y de sentir el deseo sincero de hacerlo planta la semilla para que suceda. Acompañado por acciones que contribuyen a la sanación, se convierte en una poderoso cóctel para el éxito.

HOY ESCUCHO CADA SEÑAL DE MI CUERPO

Estoy cansada y mi cuerpo necesita un rato de no hacer nada.

Así que, en cuanto suba estas palabras, me voy a tirar a leer en la cama. Si me duermo, me duermo.

Tengo mil cosas para hacer en la casa, pero no importa. Ya las haré.

Por experiencia sé que si me esfuerzo en hacer cosas a pesar del cansancio, no voy a ser productiva, no lo voy a disfrutar y además: mi bienestar es más importante que una casa sin polvo.

Un ejemplo de lo que sucede cuando seguimos haciendo mientras el cuerpo pide parar: esta mañana fui a comprar comida.

Pasé por dos lugares distintos.

Un vecino me ofreció acercarme hasta casa y gustosa, acepté.

Pagué la verdura y me subí al auto.

Charlamos, llegamos a mi casa, dejé las bolsas encima de la mesa y les di la carne a las fieras.

Guardé el resto de las compras.

Puse avena sobre el fuego para mí.

Y en ese momento, volví a mirar la mesa…

¿Y la verdura?

¿Y mi pepino?

¡LA VERDURA!

La verdura sigue en sus bolsas en la verdulería.

Cuerpo y mente cansada= acciones despistadas.

¡Jajaja! ¡Yo que pensaba hacerme un rico sushi de pepino! ¡¡¡Buaaaaaaa!!!

Por eso, me voy a descansar para no ir dejando más pepinos por el camino.

xox

Claudia