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DÍA 77

SALIENDO DE MI ZONA DE CONFORT+ EXPANDIENDO MI UNIVERSO

Son las 5:43 del domingo 16 de febrero.

Anoche, sólo subí la foto correspondiente a lo que pensaba contarles ahora.

Tenía el cuerpo algo triste y quería escribirles desde mi corazón liviano.

Ayer fue un día raro en el que me dediqué a buscar a Frida, a editar el video del que les voy a hablar y a descansar después de horas de caminata pegando carteles y hablando con vecinos.

Tanto ayer como hoy, me desperté sin la ayuda de mi alarma.

¡Me encanta!

Aunque hoy, mi angelito despertador se pasó un poco al desvelarme a las 4h…

Hace un año y medio, conocí a una fantástica maestra del mundo del marketing moderno en este planeta virtual que no tiene límites.

Cuando digo “Marketing moderno”, me refiero a una manera de promocionar, dar alas a nuestros emprendimientos y negocios con un propósito mayor que el de sólo ganar dinero.

El material de esta mujer es excelente y aprendí muchísimo con todos los recursos gratuitos que ofrece online.

Cada año, ofrece un curso de varias semanas y la posibilidad de hacerlo con una beca.

Para participar en este concurso, hay que hacer un video.

Yo soy actriz y sin embargo, me cuesta mucho crear algo como un trabajo corto cuando sé que va a ser juzgado entre otros tantos.

Me cuesta la idea de competir con otras personas de esta manera.

Se puede mirar desde otra perspectiva y pensar que no es una competición con nadie, sino simplemente una forma de participar en algo que, al fin y al cabo, puede ser divertido.

Y así terminó siendo para mí.

En el video, tenía que hablar de mí, de lo que hago y de la razón de ser detrás de lo que hago.

Todo esto en 90 segundos.

Empecé a hablar para la cámara y habré contado lo que hago una veintena de veces.

Al principio, me sentí torpe, incómoda y casi ridícula, lo cual es muy raro en mí, pero poco a poco, me di cuenta de que estaba disfrutándolo.

En cuanto solté la presión de “hacerlo bien” y simplemente me entregué a lo que estaba haciendo, me lo pasé bien.

Olvidé la finalidad y me concentré en el momento.

¡Qué maravilla!

ME MANTENGO EL EL PRESENTE Y DISFRUTO DE LA VIDA

Centrarse en el presente en vez de volver al pasado o viajar al futuro.

No sé si ganaré una de las becas.

Qué sea lo que tenga que ser.

Lo fantástico es que salí de mi zona de confort.

Hice algo que me incomodaba y al hacerlo:

Agrandé la imagen que tengo de mí misma. 

Tomé más consciencia de lo que soy capaz de hacer.

Alimenté mi autoestima.

Me sentí orgullosa de mí.

Me divertí.

Expandí mi universo.

Parece que de verdad, vale el pequeño (o gran) esfuerzo que supone enfrentarse a algo nuevo que nos asusta. 

Animémonos más seguido a sentirnos incómodos.

Estaría buenísimo ganar además de todo esto.

Aunque yo, ya gané.

¡Que me quiten lo bailado!

xox

Claudia

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DÍA 73

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DÍA 73

MI VICTORIA

Hoy, queridos míos, la vida me trajo una situación perfecta para comprobar si estoy creciendo.

Basta con tener la intención de sanar un aspecto nuestro para que surja la oportunidad de comprobar si estamos realmente sanando.

Además, la vida me dio la oportunidad, una vez más, de ver más claramente dentro de mí misma.

Hace varios meses ya que dejé de trabajar con la dueña de una pequeña empresa que da clases de idiomas.

Después de varios episodios que no me gustaron, decidí dejar de colaborar con ella.

Nuestras maneras de ver las cosas, de trabajar y de tratar a las personas eran demasiado distintas.

Así que le di un aviso de varias semanas y concluyó nuestra relación laboral en buenos términos.

Para no alargar una historia tediosa, voy al grano: todavía me debe dinero.

Ya le había vuelto a escribir la semana pasada y hoy lo hice de nuevo.

Esta situación me causaba una gran frustración, como pueden imaginarse.

Después de mandarle otro correo más, hablo del tema con mi pareja, quien ya me había “acusado” varias veces de “dejarme pisotear”.

Lo cual nunca es agradable escuchar.

Por muy cierto que pueda ser.

Tal vez fuese muy simple para él verlo así desde fuera.

En mi mente, yo no había hecho nada malo y confiaba en que en algún momento se me pagaría lo debido.

“¿Por qué a mí si soy buena?”

Mi discurso de víctima impotente…nada lindo ni útil…yo lo sé y me dolió como una patada en el estómago darme cuenta de mi propia actitud.

Una.

Vez.

Más.

Me dolía en serio la panza y tenía ganas de vomitar.

Necesitaba hacer algo distinto.

Estaba MUY claro.

Una pregunta que le había hecho a mi pareja cuando sugirió que la amenazara con emprender acciones legales:

“¿Cómo voy a amenazar a alguien de algo que no pienso hacer?”

¿Llevo la integridad hasta límites que terminan perjudicándome?

Puede, sin embargo no creo que ese sea el problema.

Total que estoy frente a mi compu, acabo de terminar de mandarle otro e-mail a esta persona diciéndole que espero su transferencia esta semana, y por encima de la pantalla, mi compañero me reclama que sea más agresiva.

Sé que tiene razón.

Por mi propio bien, necesito, por lo menos, hacer algo más.

El se ofrece para llamarla.

No.

De ninguna manera.

Yo tengo que enfrentarme a esto.

Yo tengo que cuidar de mis propios intereses y no dejar que el otro “me salve”.

Sé que es una cuestión de conquistar miedos, limitaciones y de conectar con mi propio poder.

Para mí, es una cuestión de sentirme bien conmigo misma.

Lo más sagrado.

Agarro el teléfono.

Compruebo que no borré su número.

Bien.

La llamo.

Nerviosa.

Tratando de mantenerme fría sin llegar a ser agresiva.

Aún así, lo hago.

Conversación corta.

Le pregunto si leyó mi e-mail, a lo que me contesta que no, y le digo que necesito que deposite la plata que me debe en mi cuenta esta semana.

Cuelgo.

Todavía temblando un poco.

El me felicita.

Bueno.

En el estado en el que estoy, no disfruto de su apoyo a esta altura.

Vuelvo a mi compu y siento las lágrimas subir.

Me siento humillada.

Curioso…me siento humillada porque otra persona no cumple con su obligación.

Me siento humillada porque me toca luchar por lo que es mío.

Me siento humillada porque una persona querida me reprocha algo.

En ese mismo momento, decido que ya no voy a creerme la mentira de la humillación.

No tengo por qué sentirme humillada.

Es cualquiera.

Y no tengo ya ganas de sentir eso.

Y tampoco voy a llorar.

No voy a reaccionar como si fuese una nena impotente. 

Tomo aire.

Cambio mis pensamientos.

Nada de darme con un caño.

Nada de criticarme.

Empiezo a decirme palabras de apoyo y amorosas.

YO TE QUIERO

TODO ESTÁ BIEN

YO TE APRUEBO

Y respiro…respiro mucho.

Conecto con mi realidad ahora.

Conecto con mi cuerpo de mujer y no de niña.

Siento mis pies sobre la tierra.

Luego, me voya mi espacio sagrado.

Me siento frente al espejo.

Respiro, cierro los ojos, transformo la energía de la emoción que había sentido, y me miro a los ojos mientras me digo más palabras de apoyo.

Salí de ahí más poderosa, más grande, más yo misma y más sana.

Conquisté mi miedo.

Cambié mi reacción infantil por una reacción adulta.

Cambié mi humillación por mi aprobación.

Cambié mi impotencia por mi poder.

Toda una victoria.

xox

Claudia

(Por la tarde, tenía en mi casilla, un mail de esta persona diciéndome que me depositaría la plata antes del fin de semana…aunque, es realmente lo de menos finalmente : )

DÍA 69

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DÍA 69

DE CUMPLEAÑOS, SINCRONICIDADES Y PAÑALES

Hoy cumple años una de mis amigas de infancia.

Siempre recordé la fecha de su cumpleaños, y cada 7 de febrero, esté donde esté, pienso en ella.

Ella, así como su madre, son un ejemplo de fuerza, de coherencia y de valor para mí.

Hace unos años me encontraba en París, dando vueltas por una famosa librería del centro de la ciudad.

Estaba buscando un libro de Louise Hay para regalar, cuando oí una voz con un claro acento argentino, que preguntaba acerca de un título.

Algo en la voz me resultaba familiar más allá del acento tan característico que había crecido escuchando.

Levanté la mirada para ver a quien pertenecía aquella voz y…reconocí inmediatamente a la madre de mi amiga.

No nos habíamos visto desde que yo tenía 15 años y nos estábamos yendo a Canadá.

Sabiendo que no me reconocería, me acerqué, emocionada de encontrármela ahí y recordándole quien era yo.

Fue un encuentro fantástico que me dejó conmovida durante horas.

Luego, me acerqué a un evento sobre las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, que ella organizaba en la embajada y nos volvimos a ver en su casa, junto con mi amiga de infancia y su bebé.

Por alguna razón, no se me da bien el mantener el contacto, incluso cuando quiero y me interesan las personas.

Por alguna razón, las despedidas me sientan mal y prefiero no saludar cuando me voy.

Mudarme tantas veces.

Separarme tantas veces y sin embargo, llegar a esta conclusión.

La tecnología y las facilidades para mantenernos en contacto no han hecho nada por mantenernos unidos con mi familia y amigos. Obvio que no han hecho nada, porque las personas somos quienes tenemos que hacerlo, jaja.

He desarrollado una fina capa de hielo alrededor de mi corazón a lo largo de los años.

Al mismo tiempo, trabajo para derretirla.

¡Qué ironía tan grande!

¡Qué contraproducente!

¿Alguna vez les mencioné que nací con el sol en Géminis?

¡Jajaja!

¿Lograré poner de acuerdo y en sintonía a mis dos mellizos?

¿Les conté que mi hermana y hermano son mellizos?

En fin, volvamos al tema…

Seguir conectada. Mantener la alegría viva. Abrir el corazón.

Esto es lo que veo en mi amiga y su familia. Es la sensación que me dan. Y esto me inspira a hacer lo mismo, a abrirme a los míos, a conectar, a seguir adelante con valor y determinación.

AHORA ES UN BUEN MOMENTO PARA ABRIR MI CORAZÓN Y CONECTAR CONMIGO Y CON LOS DEMÁS

¿Recuerdan mi calendario?

Esta semana fue bautizada FUERA PAÑALES.

Y me río de lo acertado de este título que yo misma elegí.

Me quedan 21 días para concluir este programa de 90 DÍAS.

Sé que en estas tres semanas que quedan, mis árboles van a dar frutos, jugosos, maduros y listos para ser comidos, con las manos y su azúcar deslizándose por mis brazos.

Así que, FUERA PAÑALES, a seguir adelante con un paso aún más decidido, más maduro y mucho más seguro.

Gracias amiga por inspirarme siempre a seguir adelante más fuerte y más conectada.

xox

Claudia

 

DÍA 58

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DÍA 58

¿DE VERDAD FUNCIONA?

Anoche, me metí en la cama y me di cuenta que algo me había faltado hacer.

¡Mi blog!

¡Jajaja!

Y bueno, es lo que tiene convertirse en tía a tiempo completo de cinco pequeños.

Desde el desayuno, pasando por el almuerzo, la merienda en el río, los baños, lavarles la ropa, darles de comer una vez más, mirar una peli…no tuve tiempo de nada.

Por lo menos, hice mi Yoga y medité de nuevo con mis dos seguidoras.

Esta semana estoy trabajando un tema muy importante para mí: la crítica y el juicio.

Crecí en un ambiente muy crítico, en un país muy crítico y yo fui muy crítica.

Aún ahora, sigo trabajando para dejar la crítica y el juicio.

Vivir en España me enseñó otra forma de mirar a las personas. Una de las primeras cosas que noté estando allá, fue una tendencia a aceptar a las personas tal como son.

Recuerdo a una familia que ayudaba a un vecino alcohólico, y no lo juzgaban, simplemente él era “el borracho” del barrio y lo aceptaban tal cual.

Tal vez le pusieran una etiqueta, pero no lo condenaban.

Para mí, fue algo nuevo.

Luego, vinieron los libros de Louise Hay y su idea revolucionaria (para mí) de que la crítica no funciona.

Wow.

Nuevo.

¿Así que puedo vivir sin la necesidad de criticarme y criticar a los demás?

Ahora me parece mentira que en algún momento de mi vida creyera tanto en la crítica.

Era algo tan natural para mí que creí que así funcionaba el mundo.

De todas formas, me doy cuenta del porqué. Veo como otras personas siguen creyendo lo mismo que yo creía.

Sigo trabajando, como ya dije, para dejar la exigencia de lado. La exigencia para conmigo y para con los demás.

La crítica NO FUNCIONA.

Es una verdad muy simple.

Y sí, es una verdad.

Algunas personas me preguntan: “¿Qué hay de la crítica constructiva?”

Yo digo que si es constructivo entonces, no es crítica.

Por ejemplo, si hago una comida y no está rica.

Puedo pensar/decir que yo soy una mala cocinera (crítica) o puedo pensar/decir que esa comida no quedó rica.

Puedo evaluar mi propio trabajo y ver qué puedo hacer mejor la próxima vez sin tener que criticarme a mí como persona/creadora/trabajadora.

Como dice Louise: “La critica rebaja nuestro espíritu mientras que el elogio lo eleva.”

En nuestras culturas, muchos hemos aprendido lo contrario.

¿Cuánto tiempo llevas criticándote por lo mismo?

¿Funcionó para cambiar por lo que te criticas?

La respuesta es SIEMPRE la misma.

No.

En cuanto a la crítica a los demás…¿qué sé yo realmente del otro, de su vida, de sus circunstancias?

¿Me gusta que otros me critiquen por ser como soy o quiero que me acepten?

¿Qué me sirve para crecer?

¿La crítica o la aceptación?

¿Qué sucede si criticamos a un niño todo el tiempo?

¿Brilla con todo su talento o merma su potencial?

Hace años elegí dejar la crítica y el juicio, hacia mí misma, hacia las demás personas, hacia el mundo.

¿Y vos?

xox

Claudia

DIA 27

 

 

 

 

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DIA 27

CRECER Y/O SER FELIZ?

Hoy queria ir a ver el amanecer en la playa, pero nos acostamos demasiado tarde para conseguir tener la voluntad de levantarme a las 5.

En verdad, consegui levantarme, di unos pasos y me volvi a la cama.

Lo dejamos para maniana, que es nuestro ultimo dia en la costa. Manden energia para que consigamos la fuerza de despegar el cuerpo del colchon tan temprano, jaja.
Anoche, nos quedamos charlando con mis primos acerca de cosas de familia, de las relaciones entre nosotros y con nuestras familias respectivas.
Una de las cosas de las que hablamos  fue del hecho de que parece que antes eramos mas divertidos.

Es como si con el tiempo, nos hubiesemos vuelto mas serios, menos ligeros…menos divertidos.

Uno de los objetivos en mi vida es vivir cada vez mas feliz, mas alegre y mas relajada, tomandome las cosas con mas calma, confianza y menos miedo.

El me contesto que a medida que se iban teniendo mas responsabilidades, uno se volvia mas responsable justamente.

Valga la redundacia.

Mi respuesta y pregunta fue

“Acaso en la vida no se trata de ser cada vez mas felices?”

Recuerdo algo que lei en el libro sobre Siddharta Gautama. El decia algo asi como “Tener mas tiempo vivido no significa ser mas sabio”.

Para mi, uno de los signos de la sabiduria en las personas es justamente su grado de alegria, de soltura y de confianza.

Yo quiero ser cada vez mas feliz, mas libre.

Quiero aprender a tomarme la vida con mas calma y vivir mas relajada.

Quiero confiar en mi misma completamente, confiar en la vida y en las demas personas.

Yo quiero ser mas inocente cada dia.

Quiero volver a ver, sentir y vivir la vida como cuando uno es chico.

Los chicos viven el presente, disfrutan, se adaptan, no se preocupan.

Quiero sentirme cada vez mas liviana, mas conectada y al mismo tiempo menos apegada.

Quiero vivir con proposito, no con pesadumbre.

Quiero responsabilidad, claro que si, pero no me interesa que me pese.

Quiero abrir mis alas cada dia.

Para mi, eso es crecer y eso es
ser feliz.

Por eso estoy embarcada en esta aventura de 90 dias.

Hasta los 90 dias

y mas alla.

xox

Claudia
(perdon por la falta de tildes y enies…no se donde estan en esta compu : )

DÍA 14

 

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DÍA 14

SANA SANA…MI HUMILLACIÓN

Desde ayer por la tarde, reapareció un tema que lleva años doliéndome.

Digo esto, sabiendo que debe ser el reflejo y la manifestación de lo que yo pienso, creo y espero.

En todos los años que viví lejos de mi familia, no he podido sentirme en paz con el hecho de que no me visitaran. Suelo ser yo la que se comunica, la que se desplaza para que nos veamos, la que escribe y llama.

Por un lado, no me importa y con los años, he optado por comunicarme cuando tengo ganas y ya está. Aunque esto no me resulte muy satisfactorio y con el tiempo, la conexión fue siendo más débil y mucho menos rica.

Por otro lado, siento que no les intereso.

Si les interesara yo y mi vida, vendrían a verme, ¿no?

Veo que otras familias se visitan, que se juntan, que hacen por mantenerse unidas y conectadas…y ¿por qué la mia no?

Es infantil.

Lo es porque son emociones y creencias que se crearon cuando yo era nena.

Algo en mí dice “Si mi familia no me escribe ni me viene a ver, es porque no me quieren y si ellos no me quieren, entonces, ¿quién me va a querer? Si ellos, que son mi familia, que se supone son las personas más cercanas a mí, no me quieren, entonces es que no soy querible.”

En este lugar tan frágil de mi ser, ahí se encuentra mi humillación.

Recuerdo las palabras de Clementine en la película “Eternal sunshine of the spotless minds”. (Una de mis películas preferidas, la recomiendo.)

A él, le están borrando los recuerdos y entonces, ella le dice:“Escondeme en tu humillación”. Me quedó grabada esta frase y sentí que algo de verdad tenía.

Me siento humillada.

Me da vergüenza.

Muchas veces, no quiero que me pregunten “¿Cómo está tu mamá/hermana/padre?” Me da vergüenza contestar: “La verdad, no lo sé.” Me da vergüenza que seamos una familia tan desunida, tan poco cuidadosa y tan poco amorosa.

Cuando sube a la superficie este dolor, fantaseo con que ninguno de ellos me importe. Claro que es una fantasía.

También fantaseo con convertirme en monja de claustro y no tener que lidiar nunca más con mi querida familia. ¡Jajaja! Pero sé que esto tampoco sería una solución.

HOY PERMITO QUE SANE MI CORAZÓN

Necesito, de una vez por todas, llegar a sanar esta parte.

Sacar el dolor afuera, hablar largamente con la parte mía que cree que no me quieren, explicarle que lo hacen a su manera.

Necesito sanar mi sensación de abandono y de descuido.

Si sano esto, dejará de existir en mi vida y no lo volveré a ver reflejado en mis relaciones.

En esto estoy hoy, en mi DÍA 14.

xox

Claudia

DÍA 8

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DÍA 8

RENACIMIENTO

Entre ayer y hoy, tuve que rendirme a lo que se está haciendo evidente.

Después de pensar que me falta fuerza de voluntad o disciplina, que no logro respetar lo que me propongo y que estoy con la energía floja, me di cuenta de lo que realmente me  está pasando.

A lo largo de este año, sentí varias veces algo que nunca antes había sentido.

Sentí deseos de no existir.

En ningún momento tuve ganas de quitarme la vida ni de morirme realmente. Simplemente un deseo de fundirme con los árboles a mi alrededor y de dejar de ser yo.

Me sucedía en momentos en los que estaba afuera, en mi parque, justamente rodeada por la naturaleza y altos árboles.

No era melancólico ni triste, ni violento.

Curiosamente, o no, tengo que contarles que este año estamos viviendo en una casa que se llama RENACIMIENTO.

Es cierto que, más allá de haberme mudado de nuevo a un lugar que despierta en mí muchas emociones y mis miedos más primales, han pasado cosas en mi familia más cercana que me han afectado. (Me encantaría contarles, pero como se trata de otras personas, prevalece mi necesidad de respetar su intimidad. )

¿LO QUE ME PASA ES DE VERDAD LO QUE PARECE?

Así que, parecería que tuve un año flojo en el que no consigo despegar y mis planes y objetivos quedan prácticamente en la nada.

Algo no me cuadra.

Trato una y otra vez de salir de ese estado en el que parece vuelvo a “caer”.

Algo entre una sensasión vertiginosa de que el tiempo pasa y no consigo hacer tiempo para lo que de verdad quiero y una sensación de no saber por donde empezar y de gran impotencia.

Ahora, con mi plan de 90 días que arranqué y sigo con gran entusiasmo y pasión, se hace evidente que hay algo más.

Hay algo más profundo.

Esto últimos días, se está haciendo evidente que las resistencias son enormes y creo saber por qué.

NECESITO SOLTAR Y DEJAR MORIR CIERTAS COSAS EN MÍ PARA PODER RENACER Y SER QUIEN YO REALMENTE SOY.

Necesito morir como la impotente hermanita pequeña que hace caso de lo que todos quieren, obedece y no reclama lo que le corresponde por miedo a no ser querida.

Si no, no hay forma. No puedo planear mi vida con poder y decisión si me está tirando de la falda esa pequeña impotente y complaciente.

En otras palabras: me toca crecer.

Y mucho.

ME DOY PERMISO PARA CRECER Y SER LA PERSONA PODEROSA QUE REALMENTE SOY

Y me toca arriesgarme a que no les guste mi cambio a las personas que más quiero.

Por eso este tipo de cambios resulta difícil de llevar adelante.

Equiparo el cambiar con que dejen de quererme. Mi mente racional sabe que no lo harán, pero mi niña cree que sí.

No hace falta explicarles lo aterrada que estoy y lo perdida que me siento.

Sin embargo, es imprescindible para mí morir para renacer si de verdad quiero

cambiar mi Vida en 90 días.

xox

Claudia