DÍA 80

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DÍA 80

CONFIAR EN LA INCERTIDUMBRE

Hoy, nos levantamos a las 5 para ir a buscar a Frida donde creían haberla visto.

Por suerte, pudimos ver al perrito en cuestión y comprobar que no es ella.

Nos pasamos todo el día buscándola, llamándola y pegando carteles por el barrio.

Es impresionante el tiempo que lleva hacer esto.

Estuvimos todo un día y ni siquiera está empapelado todo el barrio.

En estos momentos, pienso en el poder de la incertidumbre.

El no saber donde está, si está bien, si tiene frío o hambre, si está asustada o sufriendo.

Yo, quisiera evitarle cualquier malestar, cualquier dolor.

Y por mucho que la haya cuidado, no puedo.

No puedo evitarle a otro ser, la experiencia de vivir su vida con todo lo que conlleva.

Puedo prevenir cierto nivel de dolor o de sufrimiento, pero siempre existirá esa parte que no está en mis manos.

Supongo que ésta debe ser la parte más dura de la experiencia de ser madre/padre.

Me concentro tanto como puedo en pensar que ella está bien.

Le mando luz blanca y Angelitos para que la cuiden y la protejan, mientras sigo buscando.

Muchas veces, en la vida, nos toca convivir con la incertidumbre.

Podemos estar llenos de dudas acerca de una situación, preguntarnos el porqué de lo que sucede en nuestras vidas o ignorar algo que nos gustaría saber.

En esos momentos, lo mejor que podemos hacer es confiar.

Confiar en que las cosas están siendo como tienen que ser.

Por mucho que ignoremos la razón detrás de lo que nos toca vivir.

Podemos confiar en que todo está bien y que todo saldrá bien.

Hoy, confío que Frida está bien.

Esté donde esté.

La visualizo rodeada de amor, paz y bienestar.

De todas formas, por ahora, es lo único que puedo hacer por ella.

Confiar 

y mandarle todo mi amor.

xox

Claudia

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DÍA 64

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DÍA 64

MIS MUNDOS

Se acerca otro cambio en mi vida.

Nos mudamos.

Hace un par de días, ya dimos el aviso de que nos estaremos yendo en 60 días.

Desde que dejé mi departamento en Madrid en el 2010 para irme de gira por Argentina con “Oíd Mortales”, no he vuelto a vivir en un lugar por más de un año a la vez.

Sentía que así sería y estaba preparada.

Viví 4 años en el mismo departamento, mi tiempo máximo desde que tenía 15 años y dejamos nuestra casa de 10 años en Francia para mudarnos a Canadá.

Quedarme 4 años en un hogar fue todo un logro del cual estoy muy orgullosa.

Quería demostrarme que era capaz de crear esa estabilidad para mí misma.

Una vez que lo hice, estaba lista para retomar la ruta.

Tengo un gusto profundo por moverme.

No tengo ningún interés en quedarme en un mismo lugar por el resto de mi vida.

Me interesa mucho más la experiencia de crear nuevos hogares, amistades y descubrir nuevos mundos.

Desde que nací, he vivido en más de 27 hogares, sola, con parejas, familia, amigos, animales y plantas, en Misiones, Buenos Aires, Paris, Calgary, Montreal, Boston, Madrid y Bilbao.

Me considero bendecida por estas experiencias y la oportunidad de vivir en distintos lugares.

Muchas veces, me preguntan cual es mi lugar preferido…

¿Como podría elegir uno si mi corazón sigue latiendo en cada uno de ellos?

Los amo a todos.

A lo que aspiro es a poder dar tanto como me han dado a mí estos lugares y sus habitantes.

Llevo casi un año viviendo en un lugar rodeado de árboles, verde, con caballos por vecinos, una chinemea que nos dió calor y la danza del fuego en invierno y espacio para invitar a toda la gente que nos dió la gana, vecinos, familia y amigos.

Fue, y sigue siendo, una experiencia fabulosa.

Yo siempre había vivido en departamento en la ciudad.

Vivir en un barrio parque donde respiro aire puro, me levanto a ver el amanecer en mi propio parque y puedo aullar a la luna llena disimulándome en la noche, ha sido y es un regalo divino.

Un regalo manifestado en gran parte gracias a mi hermosa pareja.

Vivir acá es un sueño hecho realidad y él es la estrella principal de este sueño que pudimos cumplir juntos.

En menos de dos meses, volvemos a la ciudad.

Un paraíso muy distinto a este.

Un lugar donde podremos cumplir otros sueños.

Yo, un bicho tremendamente social, podré ver más personas.

Extrañaré a los caballos, claro, y ellos a nosotros y sobre todo sospecho que a las zanahorias y el pasto que les damos.

Podré  asistir a más clases, de yoga, de tango, de lo que la vida ponga en elcamino para expandir mi conciencia, divertirme y desarrollarme.

Podremos ir al cine, salir a tomar un café, a descubrir lugares en la ciudad.

Podremos cruzar la calle a comprar cualquier cosa que nos haga falta. (y no tener que agarrar el auto para salir del barrio hasta el negocio más cercano ¡¡sí!!)

Va a ser un cambio enorme. Extrañaremos muchas cosas y disfrutaremos de otras tantas.

Habrá ajustes, aprendizaje, adaptaciones y desafíos.

Así es la vida y por eso es fascinante, según lo veo yo.

Soy amiga del cambio.

SOLO ES UN CAMBIO. TODO ESTÁ BIEN EN MI MUNDO.

Mientras tanto, disfruto de mi hermosa y espaciosa casa, del parque y de los caballos, del aire puro y el canto de los pajaros por la mañana…

…y le empiezo a tirar buena onda a nuestra mudanza.

xox

Claudia

DÍA 62

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DÍA 62

NO LA DEJES DE LADO

Esta mañana recordé a Mercedes, nuestra gallina.

Nuestra hermosa aventura con Mercedes fue bastante breve y divertídisima.

La madrugada en que se la llevó no sabemos si un perro o una comadreja, yo me había levantado a verla, porque estaba lloviendo y ella había decidido dormir afuera.

Tenía su habitación en la casa, pero llevaba un par de semanas eligiendo subirse a unos arbustos para dormir.

Aquel atardecer, volvió a subir por las ramitas y se acomodó entre las hojas.

Cuando vi donde se había instalado, lo primero que pensé fue: “Está muy abajo.”

Y decidí que ella sabía lo que hacía.

A las 4h de la madrugada y con el sonido de la lluvia, me desperté y la fui a ver.

Estaba muy tranquila y de nuevo, decidí dejarla en paz con su elección.

Tres horas más tarde, mi pareja se levantó para no encontrarla por ningún lado.

Más tarde, encontré unas plumitas debajo de la ligustrina donde había pasado la noche.

Además de la tristeza que me dió su partida, me partió el corazón el no haber podido protegerla.

Me sentí ignorante por no haber sabido cuidarla adecuadamente.

Me dolió el pensar en el susto y el dolor que habría sufrido, y lamenté profundamente el no haberle hecho caso a mi intuición.

MercedesMercedes

No tengo ninguna duda al respecto: las veces en mi vida que siento que he metido la pata, fue porque pasé por alto lo que me estaba diciendo mi intuición.

Siempre la escucho para tomar decisiones importantes, que nunca decido con la cabeza.

Sin embargo, a veces todavía dudo de lo que me dice.

Está bien, sigo aprendiendo.

Esta tarde, en una sesión privada de coaching con una clienta, volvió ella.

Mis sesiones y talleres tienen como ingrediente principal una fuerte conexión con el espíritu.

Creo un espacio sagrado para sanar y crecer y esto se traduce para mí, en una fantástica y enriquecedora experiencia espiritual.

Por muy raros que puedan parecer ciertos ejercicios que les pido hacer a mis clientas, siempre sigo mi intuición porque sé que me guía por el camino acertado.

Hoy, le pedí a mi clienta que hablara frente al espejo con un dolor físico con el que estamos trabajando.

Su diálogo fue así:

Pregunta: Dolor, ¿Por qué estás acá y para qué?

Respuesta: Para que no nos olvides. (En ese momento, sentí claramente que se trataba de una persona que ya no estaba en este plano)

Pregunta: ¿Quiénes son ustedes?

Respuesta: Los dolores.

En cuanto dijo los dolores, supe que se trataba de una mujer llamada Dolores y no demolestias físicas.

Así que le pregunté los nombres de su madre y abuelas, y efectivamente, una de ellas se llamaba Dolores.

Fue un regalo el que ella pudiera conectar de esta forma con una herida que necesita sanación.

Tengo que agregar que esta persona está haciendo un gran trabajo, valiente y comprometido.

Lo que me impresionó por mi parte, fue la claridad con la que me llegó la información para poder ayudarla en su proceso.

Por suerte, la escuché.

ESCUCHO CADA PARTE DE MÍ CON AMOR

Afortunadamente, suelo hacerle caso a mi intuición, a los mensajes que parecen llegarme de la coronilla y las sensaciones en el corazón.

Ahí está ella, con su voz nítida y siempre amorosa, tratando de guiarnos.

No la dejemos de lado.

xox

Claudia