DÍA 83

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DÍA 83

MI MUNDO DERRUMBADO

Hace una semana que mi mundo pegó un giro y cambió radicalmente.

En este momento, creo que este evento acaba de cambiar el resto de mi vida.

Para mí, hay un antes y un después.

Y mi reacción fue la de soltar las riendas de mis proyectos y entregarme a lo único que me pide el cuerpo en este momento.

Buscar a Frida.

¿Es bueno?

¿Es malo?

¿Es maduro o no lo es?

Yo sé que es algo que me puedo dar permiso para hacer unos días, pero que no es lo mejor para mí.

Al perder la estructura que había logrado establecer, sobre todo en los últimos días antes de la desaparición de Frida, también me desestabilicé.

Estoy muy cansada, ya con pocas fuerzas después de siete días pensando en mi perrita que no está en casa, pasando por toda la gama de emociones que despiertan su ausencia y la incertidumbre cada día.

Buscarla está siendo agotador

e imprescindible.

Se derrumbó mi mundo…y aun así, tengo que seguir adelante.

Porque sigue habiendo un mundo más grande en el cual puedo volver a crear el mío.

Es hora de volver a juntar cada pedazo de mí.

Es hora de volver a subirme al caballo y seguir cabalgando.

Necesito centrarme de nuevo, en mí, en mis rutinas, en mis proyectos y en escribir.

Claro que voy a seguir buscando a Frida.

No voy a parar hasta encontrarla.

Al mismo tiempo, me voy a cuidar.

ME CUIDO Y VIVO CENTRADA

Porque es bueno para mí.

Porque necesito seguir con mi vida.

Porque necesito mantenerme cuerda y sana.

Porque de todas formas, descuidar mis proyectos no va a hacer que vuelva antes.

Así que

buenas noches y a descansar para vivir un día creativo, productivo y

centrado.

xox

Claudia

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DÍA 78

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DÍA 78

PODER Y AYUDA

Siempre siento una gran empatía cuando veo que alguien busca su perro o gato.

Ahora, estoy viviendo la experiencia.

Vivir la experiencia me permite comprender exactamente de qué se trata, lo que se siente y lo que a la persona viviendo esto le hace falta.

Sé que puede que aparezca mi perrita y puede que no.

La encontraré o no.

Sin embargo, lo que más cuenta en estos momentos, es sentir el apoyo y la voluntad de ayudar de los demás, de la gente que está a mi alrededor.

Las veces que yo he visto que alguien había perdido su can en mi barrio, habré estado más atenta para ver si me cruzaba con el animalito en cuestión y no dudaría en llevarlo a mi casa y tenerlo hasta que localice a los dueños.

Aun así, me doy cuenta de que no deja de ser una actitud pasiva.

Ahora entiendo la diferencia entre ofrecer ayuda por reflejo o por cortesía y de verdad respaldar mis palabras con acciones.

Todo esto me hace pensar en si yo, realmente estoy para los demás.

¿Ayudo y estoy para mis seres queridos?

¿Para mis vecinos y conocidos?

No carecemos de las ganas de ayudar y apoyar a otros.

Creo que, muchas veces, simplemente, no nos damos cuenta de nuestro poder, de nuestra enorme capacidad de ayudar.

Tampoco nos damos cuenta de que podemos ayudar con muy poco.

Por ejemplo, a mí, en estos momentos, me ayuda mucho que me llamen simplemente para preguntarme como estoy.

Me siento acompañada.

Eso, me da fuerzas.

También podría ayudarme que me hagan la comida en los momentos en que estoy concentrada en encontrar a mi perrita y no tengo ganas de tener que pensar en qué comer. (También, me encantaría en otros tantos momentos, la verdad, jajaja)

La mía, solo es una pequeña situación en una vida entera y en el Universo.

Todos tenemos nuestras vidas.

Todos estamos ocupados.

Sin embargo, estar conectados y apoyarnos los unos a los otros hace que la vida sea bastante más agradable.

Tomemos nuestro poder y usémoslo para ayudarnos y ayudar a los demás.

Nos hace bien a todos y nunca sabemos

hasta qué punto cambiamos el día o la vida de otro ser humano.

xox

Claudia

90.dias.dia.77

DÍA 77

SALIENDO DE MI ZONA DE CONFORT+ EXPANDIENDO MI UNIVERSO

Son las 5:43 del domingo 16 de febrero.

Anoche, sólo subí la foto correspondiente a lo que pensaba contarles ahora.

Tenía el cuerpo algo triste y quería escribirles desde mi corazón liviano.

Ayer fue un día raro en el que me dediqué a buscar a Frida, a editar el video del que les voy a hablar y a descansar después de horas de caminata pegando carteles y hablando con vecinos.

Tanto ayer como hoy, me desperté sin la ayuda de mi alarma.

¡Me encanta!

Aunque hoy, mi angelito despertador se pasó un poco al desvelarme a las 4h…

Hace un año y medio, conocí a una fantástica maestra del mundo del marketing moderno en este planeta virtual que no tiene límites.

Cuando digo “Marketing moderno”, me refiero a una manera de promocionar, dar alas a nuestros emprendimientos y negocios con un propósito mayor que el de sólo ganar dinero.

El material de esta mujer es excelente y aprendí muchísimo con todos los recursos gratuitos que ofrece online.

Cada año, ofrece un curso de varias semanas y la posibilidad de hacerlo con una beca.

Para participar en este concurso, hay que hacer un video.

Yo soy actriz y sin embargo, me cuesta mucho crear algo como un trabajo corto cuando sé que va a ser juzgado entre otros tantos.

Me cuesta la idea de competir con otras personas de esta manera.

Se puede mirar desde otra perspectiva y pensar que no es una competición con nadie, sino simplemente una forma de participar en algo que, al fin y al cabo, puede ser divertido.

Y así terminó siendo para mí.

En el video, tenía que hablar de mí, de lo que hago y de la razón de ser detrás de lo que hago.

Todo esto en 90 segundos.

Empecé a hablar para la cámara y habré contado lo que hago una veintena de veces.

Al principio, me sentí torpe, incómoda y casi ridícula, lo cual es muy raro en mí, pero poco a poco, me di cuenta de que estaba disfrutándolo.

En cuanto solté la presión de “hacerlo bien” y simplemente me entregué a lo que estaba haciendo, me lo pasé bien.

Olvidé la finalidad y me concentré en el momento.

¡Qué maravilla!

ME MANTENGO EL EL PRESENTE Y DISFRUTO DE LA VIDA

Centrarse en el presente en vez de volver al pasado o viajar al futuro.

No sé si ganaré una de las becas.

Qué sea lo que tenga que ser.

Lo fantástico es que salí de mi zona de confort.

Hice algo que me incomodaba y al hacerlo:

Agrandé la imagen que tengo de mí misma. 

Tomé más consciencia de lo que soy capaz de hacer.

Alimenté mi autoestima.

Me sentí orgullosa de mí.

Me divertí.

Expandí mi universo.

Parece que de verdad, vale el pequeño (o gran) esfuerzo que supone enfrentarse a algo nuevo que nos asusta. 

Animémonos más seguido a sentirnos incómodos.

Estaría buenísimo ganar además de todo esto.

Aunque yo, ya gané.

¡Que me quiten lo bailado!

xox

Claudia

DÍA 74

90.dias.dia.74

DÍA 74

MIS SOMBRAS Y YO

No fue casualidad que hoy eligiera llevarme el libro que me llevé para leer en el colectivo.

Este libro, que ya leí varias veces y que forma parte de los pocos que no regalo ni dejo en ninguna de mis mudanzas es “El lado oscuro de los buscadores de luz” de Debbie Ford.

Una de las personas que más han influenciado mi camino de auto aceptación, compasión y amor por mí y por los demás.

Para sanar, debemos aceptar y amar a todas nuestras partes y muchas de estas facetas está ocultas en la sombra.

Algunos de estos aspectos nuestros con “negativos”, y también están los “positivos”.

Cuando podemos ver, aceptar y amar todas estas partes nuestras, entonces nos liberamos de las que nos pueden sabotear por no ser, justamente, reconocidas ni cuidadas.

Es una de las ideas que ella repite, y para mí fue un descubrimiento revolucionario, que tenía todo el sentido del mundo.

Así que ¿puedo aceptar que soy soberbia, egoísta, fría, rencorosa, mandona…y amarme con todos estos aspectos míos?

Me encanta.

No sólo me encanta.

Me libera.

Me relaja.

Y cuando me libero y me relajo, adivinen qué sucede…mis aspectos menos agradables no necesitan hacerse notar tanto.

Les doy amor, y se quedan tranquilos.

¿No es fabuloso?

Siendo una perfeccionista en recuperación, todo esto fue música para mis oídos.

Y sobre todo, para mi alma.

Después de lo que pasó ayer, no fue casualidad que eligiera este libro para releer.

Mientras lo leía, sin siquiera sentarme a hacer los ejercicios, ya se prendieron varias lamparitas en mí.

Debbie cuenta la historia de una participante en su taller, que tilda a un famoso conferenciante de “perdedor”.

A continuación, Debbie la dirige en un ejercicio en el cual termina dándose cuenta de que ella es la que se siente una perdedora en el fondo.

En ese instante, entendí algo sobre mí y sobre este tiempo que fue tan duro par mí, viéndome en un pozo y sin lograr salir.

Mi noche oscura del alma, como la llamo, me pareció ser una sucesión de fracasos bañados en desesperanza.

Yo sí que me sentí una perderora.

Una enorme perdedora.

Como nunca antes lo había sentido.

Sentí la vergüenza de no ser capaz de hacer aquello que quería.

Sentí la amargura de sentirme inútil, sin rumbo claro y desperdiciando mis talentos.

Sentí la profunda tristeza de no estar brillando sobre el mundo.

Agradecida estoy de haberme sentido tan mal sabiendo que no estaba viviendo con todo mi potencial.

Cuando algo nos duele, podemos tener el impulso y tomar la decisión de hacer algo para sanar.

Y acá estoy, haciendo algo.

Y sanando.

Llevo casi dos años manifestando la perdedora en mí.

Aterricé en el país que me vio perder de chica, en el que perdieron mis padres, en el que perdimos todos…y algo en mí no pudo hacer otra cosa que respetar ese compromiso tan profundo con el perder.

¿Cómo podía permitirme ganar cuando este era el lugar donde se pierde?

Así que, esta noche, le doy la bienvenida a mi perdedora.

Le abro los brazos y la abrazo fuerte fuerte.

Le digo que la quiero y que está a salvo.

Le expreso mi aprobación.

Tiene un lugar dentro mío y tiene mi amor.

¿Les dije que todas las facetas tienen dos caras?

La “negativa”y la “positiva”.

¿Les conté que llevo dos días ganándole a la escoba de 15 a mi pareja después de haberme él ganado varias veces seguidas?

¿Están pensando lo mismo que yo?

xox

Claudia

DÍA 73

90.dias.dia.73

DÍA 73

MI VICTORIA

Hoy, queridos míos, la vida me trajo una situación perfecta para comprobar si estoy creciendo.

Basta con tener la intención de sanar un aspecto nuestro para que surja la oportunidad de comprobar si estamos realmente sanando.

Además, la vida me dio la oportunidad, una vez más, de ver más claramente dentro de mí misma.

Hace varios meses ya que dejé de trabajar con la dueña de una pequeña empresa que da clases de idiomas.

Después de varios episodios que no me gustaron, decidí dejar de colaborar con ella.

Nuestras maneras de ver las cosas, de trabajar y de tratar a las personas eran demasiado distintas.

Así que le di un aviso de varias semanas y concluyó nuestra relación laboral en buenos términos.

Para no alargar una historia tediosa, voy al grano: todavía me debe dinero.

Ya le había vuelto a escribir la semana pasada y hoy lo hice de nuevo.

Esta situación me causaba una gran frustración, como pueden imaginarse.

Después de mandarle otro correo más, hablo del tema con mi pareja, quien ya me había “acusado” varias veces de “dejarme pisotear”.

Lo cual nunca es agradable escuchar.

Por muy cierto que pueda ser.

Tal vez fuese muy simple para él verlo así desde fuera.

En mi mente, yo no había hecho nada malo y confiaba en que en algún momento se me pagaría lo debido.

“¿Por qué a mí si soy buena?”

Mi discurso de víctima impotente…nada lindo ni útil…yo lo sé y me dolió como una patada en el estómago darme cuenta de mi propia actitud.

Una.

Vez.

Más.

Me dolía en serio la panza y tenía ganas de vomitar.

Necesitaba hacer algo distinto.

Estaba MUY claro.

Una pregunta que le había hecho a mi pareja cuando sugirió que la amenazara con emprender acciones legales:

“¿Cómo voy a amenazar a alguien de algo que no pienso hacer?”

¿Llevo la integridad hasta límites que terminan perjudicándome?

Puede, sin embargo no creo que ese sea el problema.

Total que estoy frente a mi compu, acabo de terminar de mandarle otro e-mail a esta persona diciéndole que espero su transferencia esta semana, y por encima de la pantalla, mi compañero me reclama que sea más agresiva.

Sé que tiene razón.

Por mi propio bien, necesito, por lo menos, hacer algo más.

El se ofrece para llamarla.

No.

De ninguna manera.

Yo tengo que enfrentarme a esto.

Yo tengo que cuidar de mis propios intereses y no dejar que el otro “me salve”.

Sé que es una cuestión de conquistar miedos, limitaciones y de conectar con mi propio poder.

Para mí, es una cuestión de sentirme bien conmigo misma.

Lo más sagrado.

Agarro el teléfono.

Compruebo que no borré su número.

Bien.

La llamo.

Nerviosa.

Tratando de mantenerme fría sin llegar a ser agresiva.

Aún así, lo hago.

Conversación corta.

Le pregunto si leyó mi e-mail, a lo que me contesta que no, y le digo que necesito que deposite la plata que me debe en mi cuenta esta semana.

Cuelgo.

Todavía temblando un poco.

El me felicita.

Bueno.

En el estado en el que estoy, no disfruto de su apoyo a esta altura.

Vuelvo a mi compu y siento las lágrimas subir.

Me siento humillada.

Curioso…me siento humillada porque otra persona no cumple con su obligación.

Me siento humillada porque me toca luchar por lo que es mío.

Me siento humillada porque una persona querida me reprocha algo.

En ese mismo momento, decido que ya no voy a creerme la mentira de la humillación.

No tengo por qué sentirme humillada.

Es cualquiera.

Y no tengo ya ganas de sentir eso.

Y tampoco voy a llorar.

No voy a reaccionar como si fuese una nena impotente. 

Tomo aire.

Cambio mis pensamientos.

Nada de darme con un caño.

Nada de criticarme.

Empiezo a decirme palabras de apoyo y amorosas.

YO TE QUIERO

TODO ESTÁ BIEN

YO TE APRUEBO

Y respiro…respiro mucho.

Conecto con mi realidad ahora.

Conecto con mi cuerpo de mujer y no de niña.

Siento mis pies sobre la tierra.

Luego, me voya mi espacio sagrado.

Me siento frente al espejo.

Respiro, cierro los ojos, transformo la energía de la emoción que había sentido, y me miro a los ojos mientras me digo más palabras de apoyo.

Salí de ahí más poderosa, más grande, más yo misma y más sana.

Conquisté mi miedo.

Cambié mi reacción infantil por una reacción adulta.

Cambié mi humillación por mi aprobación.

Cambié mi impotencia por mi poder.

Toda una victoria.

xox

Claudia

(Por la tarde, tenía en mi casilla, un mail de esta persona diciéndome que me depositaría la plata antes del fin de semana…aunque, es realmente lo de menos finalmente : )