Día 80 Yo yo yo

Hoy amanecimos en otra cama, en otra ciudad.

Qué lindo cambiar de panorama por unos días.

La distancia también me ayuda a ver más claramente; qué quiero y que no quiero? Qué se queda y qué se va?

Hoy pude leer un montón del curso de Denise. Justamente, me encuentro trabajando en la psrte de la claridad. En este módulo, toca aclarar las ideas y los deseos.

Me toca reflexionar acerca de cómo quiero vivir cada día, qué cosas quiero hacer, tener y ser.

Es un lienzo en blanco en el que puedo dibujar lo que yo quiera.

Todo es posible.

Este simple hecho, me entusiasma. Tdo es posible. Qué deseo yo de esas infinitas posibilidades? Qué aventuras quiero vivir? Qué quiero hacer cada día? Cómo me quiero sentir? En qué quiero contribuir al mundo? Qué quiero dar?

Qué me haría brillsr tan fuerte que mi luz pueda iluminar a lxs demás?

Esa es mi gran pregunta. Mi pregunta preferida. La que vuelve y va cambiando, o se va encontrando.

Todo esto que hago puede parecer muy  yo yo yo, sin embargo mi repetición del yo es mi deseo de ocuparme tan bien de mí que pueda entonces tocar otras vidas.

Acaso existe una posibilidad más apasionante?

Claudia

Día 79 Una pausa

De camino a Mar del Plata, a pasar unos días con parte de mi familia.

Un descanso de la gran ciudad.
Un paréntesis en la vida.
Una pausa para recargar pilas y respirar otro aire.

Desde que soy mamá, tomar pausas se ha vuelto rarísimo. Estos días de irnos y de convivir con varixs adultxs es un descanso ya de por sí porque mi hijo es sostenido por varias personas en vez de por mi sola.

Él juega con otrxs, otrxs lo cuidan en sus propios juegos y se reparte y alivia la carga de resonsabilidad y atención constantes.

En esos momentos, la matrnidad cobra otro color. Se vuelve más suave y liviana.
Como es naturalmente, creo yo.
1 adultx para 1 niñx es poco. Lo confirmo en mí y mi pequeño, que debe necesitar descansos de mi energía también.

Unos días de vida simple. De preparar la comida entre varixs, colaborar entre todxs, charlar y reirnos comi solo puedo con mi hermano, ver el mar y sanar con el salitre y el viento; conectar, con seres queridxs y la naturaleza.

Disfrutar y renovar.

Claudia

 

Día 78 A crear

Quedan 12 días para completar estos 90 Días.

Estoy retomando el curso que me propuse hacer en este ciclo.

Me estanqué porque no terminé de sacar todo lo que quiero sacar de mi casa ni limpié todo lo que quiero limpiar.

Aún así, me digo que será mejor terminar con el proceso que propone Denise, y no seguir esperando para dar los siguientes pasos.

Completar el curso lo mejor que puedo en este momento y luego, puedo volver a hacerlo de nuevo y refinar aún más la limpieza.

Si no, me quedo estancada en el primer paso y no doy los siguientes y puedo dejar el curso y no terminarlo y sentir la frustración de no hacerlo.

Prefiero completarlo.

El siguiente paso es decidir los detalles acerca de lo que sí quiero. Mientras sigo soltando emociones, creencias que me frenan, objetos que ya no quiero y hago de mi espacio un lugar más bello y cómodo, voy a diseñar mi futuro.

Darle forma a lo que sí quiero y concentrarme en esto.

Dejar de distraerme con cosas que surgen a cada costado de mi camino y que, demasiadas veces me han llevado a caminar el de otros y salirme del mío.

Qué es lo quiero? Cómo quiero que sea mi vida cada día? Cómo me quiero sentir? Qué tipo de relaciones quiero? Cómo quiero utilizar mi tiempo?

Ahora toca reflexionar, sentir y crear todo esto.

Claudia

 

 

Día 77 La Verdad

“No necesitás hacer nada más. Ningún curso ni ningún 90 días, para ser alguien hermosamente perfecto”.

Eso me escribió ella y en esas pocas palabras, me vi.

En ese espejo que ella​ sostuvo delante mío, no pude negar la evidencia de que una parte de mí sigue creyéndome rota, incompleta y profundamente inadecuada.

Vi que sigo actuando de formas que confirmen esto.

En alguna parte, debe ser más familiar sentirme inadecuada que valiosa.

Por mucho que yo sepa que cada ser es valioso, algo en mi interior repite: cada ser…excepto vos.

Soy una mala persona, llegué a decirme hoy.
Soy una mala persona.
Mientras me iba a meditar, ahogando las lágrimas porque me había vuelto a enojar con mi hijo.
“Soy una mala persona”. En qué momento habré plantado esta idea en mí? Si creo esto, entonces, estaré haciendo cosas para corroborarlo?
Si fuera una mala persona… me lo estaría diciendo?

Los días que siguen mis sesiones de EMDR son todo un desafío.
Bah… son muy difíciles. Seguir siendo una madre paciente y generosa, me cuesta horrores.

Apenas puedo pararme yo.

Aún así, sigo sacando fuerzas de alguna parte.

Sigo dándole mi mano y vuelvo a conectar con la verdad: el amor.

Pongo palabras y pido perdón, suelto y vuelvo a empezar, como si fuese un nuevo día.

Por suerte, se puede morir y renacer en un mismo día y cambiar su curso y siempre, siempre, podemos reconectar con la verdad:

El amor.

Claudia

 

 

 

Día 76 Acompañada

Hoy tuve sesión de EMDR. Trabajamos con dos ‘blancos’, como le dice mi terapeuta.

Dos imágenes que surgieron en la anterior sesión y en las que yo estaba en el útero de mi madre en una y en una cuna, mirando a mi padre, en otra.
Nunca jamás había visto estas imágenes antes.

Surgieron a raíz de una emoción que expresé.

Total que trabajamos estas dos imágenes y las emociones que me despertaban.

Sentí tristeza, dolor, angustia, un nudo en la garganta, el pecho rígido, la mandíbula dura, vi palabras y frases; “vivís empujando”, “corro hacia ninguna parte”, “solo sé” (de ‘ser’), vi luz blanca y sentí alivio e incluso conexión con mi madre y con mi padre, sentí latir mi corazón en todo mi cuerpo y sobre todo, en mi panza.

Esta terapia tiene toda una parte que, para mí, es completamente misteriosa. Si bien la terapeuta me explicó todo muy bien en nuestra primera sesión, escapa a mi comprensión la totalidad de lo que sucede con las conexiones neuronales…no importa: lo importante es que funcione. Es un poco como el Reiki; puede que no sepamos exactamente cómo pero funciona.
Estos días, justamente, venía sintiendo esta duda de si seguir, de si estaría funcionando para mí, de si valía el esfuerzo seguir adelante…y así como vale el esfuerzo ir a bailar aún cuando no siento ganas, lo mismo siento con esto. Lo vale. Funciona. Sí, me está haciendo bien. Sí, están sanando cosas y quedando otras atrás; allá, donde pertenecen.

Sigo adelante con esto que hoy, bien merece mención, me dejó como si hubiera meditado durante tres horas.

Ahora, son recién las 21:33. Mi hijo duerme y yo, estoy en camino.

Además de alivada, quedé cansadísima.

Feliz de seguir este camino.
Feliz de estar tan amorosamente acompañada.

Claudia

 

Día 75 De detalles sin importancia y espejos amorosos

No tenemos agua en la cocina.

Cuando falta algo, nos damos cuenta de lo mucho que lo amamos.

Amo tener agua en la cocina; poder abrir la canilla y que salga, tan abundante como yo decido, llenar mis ollas, lavar los platos, poner el lavarropas y manguerear el patio.

En este momento, tengo que ir al baño a buscar agua y llenar la pava con agua embotellada.

Qué privilegiada soy de tener agua cada día!

Agua, luz, calor, comida, ropa, techo, abrazos, palabras, miradas, AMOR.

Soy MUY afortunada.

Cuando pasan este tipo de cosas, me doy cuenta de lo cómoda que es mi vida y de lo poco que lo recuerdo a diario.

Tenemos agua corriente, gas, electricidad. Podemos ducharnos, calentarnos, cocinar, lavar…

Es mi intención apreciar las cosas y las personas que están en mi vida, cada día, antes de que falten, como el agua en mi cocina.

No siempre lo consigo. A veces, me enrosco en quejas y reclamos que, en el fondo, no tienen fundamento, porque creo que siempre se trata de mí misma.

Son todxs mis espejos, así que trato de mirar, aunque me moleste, aunque crea que es el otro o la otra. Se trata de mí en el sentido de poner los límites que necesito, decir sí cuando quiero decir sí y no cuando esa es la respuesta más amorosa conmigo misma.

Si le reclamo a la otra persona, entonces es porque algo no hice bien conmigo misma. En algo, me pasé por encima. Si no, no hay reclamo.

Apreciar y dar las gracias cada día, por la vida, por lo que sí tenemos, por lo que somos: es una practica tan saludable y energizante.

Doy gracias ya mismo por estar rodeada de personas extraordinarias que me quieren y que son fantásticos espejos en los que me veo y con los que aprendo.

Hoy, me toca lavar ropa a mano en el baño.

Hoy no funciona el agua en mi cocina.

Es solo un pequeño trabajo de más.

Solo eso.

Un detalle comparado con todo lo que sí funciona en mi vida.

Claudia

Día 74 El empujoncito que lo vale

Hoy todavía me quedaba un resto del cansancio del fin de semana. Cuando por fin iba a tener unas horas para mí: tuve la enorme tentación de quedarme en casa, meterme en la cama y tal vez, mirarme alguna peli. Cosa que se vuelve rarísima con un hijo pequeño…para mí, en todo caso.

A las 18h tenía que guiar una meditación. En principio, no venía nadie. Cuando pasa esto, aprovecho el espacio y el tiempo de todas formas y medito yo. En principio, podía no ir.

A las 19:45, tenía mi clase de swing. Podía faltar también. No era imprescindible que vaya yo.

Peeeero… meditar y bailar son dos cosas que me hacen mucho bien.

Así que decidí renovar mi energía, dejar de lado la imagen de yo metida en mi cómoda cama y salir a hacer estas cosas que recargan mis pilas, me dan alegría, buen humor y energía.

En este momento de mi vida, no tengo muchísimas horas para mí sola o para hacer actividades que me nutren, así que vale el esfuerzo darme ese empujoncito para salir a disfrutar. Aunque me canse, aunque ya esté cansada antes de empezar, aunque no sienta ganas; haya cosas que está bueno empujarnos a hacer.

En mi lista están:

  • Meditar
  • Bailar
  • Hacer ejercicio
  • Encontrarme con gente amada y positiva
  • Escribir

Me gustaría ampliar esta lista y que incluya, por ejemplo, comer más sano. Tengo épocas en las que descarrilo más de esta buena costumbre. Puede que coincida con el invierno. Quiero chocolate! Quiero carbohidratos!

QUIERO GRAAAAASSSSAAAAAA

Jajaja! Me siento una vikinga moderna.

Ahora mismo, que me está entrado el hambre, sueño con un enooooorme plato de pasta con toneladas de queso rayado…

Por ahora, me conformo con poder darme el empujoncito con las cosas que sí están en mi lista.

Vos, qué tenés en tu lista que valga el empujoncito en pleno invierno, cuando lo ”único que deseás es quedarte en la cama?

Claudia

Pd. Me fui a comprar unos fideos.