Día 85 Llegó

Hacía cuatro años que no nos veíamos.

En aquella ocasión, viajé yo. Por suerte, era verano, como lo es de nuevo ahora. A ella, la operaban.

Hacía apenas un año que yo había estado por allá, viviendo unos meses entre ellas, las mujeres más importantes de mi vida.

Me encontraba entre una mudanza de continentes y había decidido pasar un tiempo en este rincón lleno de familia en el medio.

Lo disfruté y mucho. Habían pasado varios años desde que había estado acá. Había cambios, nuevas integrantes, en las edades más tiernas, sobrinas y sobrinos hermosamente adolescentes y tremendamente divertidxs…

Volví a vivir la nieve y patinar sobre hielo en el parque del barrio.

Trabajé en lugares poco interesantes, solo para pagarme el pasaje hacia el sur y llenar de paquetes los árboles de navidad. Hacía tiempo que no salía a comprar cantidades de regalos y me di el gusto.

Tuve una hermosa navidad fría y blanca, conocí gente nueva, con la cual bailé, medité, conecté y reí.

Finalmente, y con muchos nervios, emprendí mi viaje al sur. Más de una vez, sentí remordimientos. Sin duda, me vine a un lugar más duro, donde todo se hizo muy cuesta arriba para mí. No termino de comprender muy bien porqué, pero así fue.

También hubo y hay mucha magia.

Personas y más personas; con corazones y brazos abiertos, bellas, brillantes, divertidas, apasionadas como son en este hermoso sur.

Vine a conocer y conectar con otros montones de personas hermosas, que siempre son lo mejor de cualquier lugar. Descubrí un nuevo mundo junto a un montón de mujeres increíbles a las que debo mi cordura y mi corazón.

Vine a lo más bello de la vida.

A encontrarme, gestar y parir a este hermoso ser que me eligió como mamá.

Hacia arriba en su árbol, están su maravilloso padre y toda una hermosa familia junto a la cual sigo abriendo mi corazón y mi mente.

Total que cinco años después de estar compartiendo mi vida en este otro rincón del planeta en el que tengo otro montón de amor, llegó ella a visitarnos.

Avisando con poquísimo tiempo. Tan poco que todavía no me lo creo. Organizando y largándose hacia acá con tanta decisión, que la que no termina de aterrizar, soy yo.

Pasados quince años desde su última visita a este pais, se vino nomás. Con valijas repletas de regalos, felicidad y risas. Relajada y contenta, hoy, llegó ella:

mi mamá.

Claudia

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