Día 51 Salida con uno de dos

Hoy, llevé a mi hijo a la celebración del Vesak, el día en que los budistas recuerdan a Siddharta Gautama, el buda. Hoy, se celebró con el baño al Buda niño, en el barrio chino.

Después de un par de días grises y lluviosos, salió el sol para acompañar esta tarde y allá fuimos a bañar al budita. Me parece un ritual muy bonito, simple y profundo a la vez.

Luego, caminamos en busca de algo dulce y especial, un treat. Vi que vendían esos dulces hechos con pasta de porotos y elegí uno de adukis. A mí me gustó pero a mi pequeño, no. Al principio dijo “chocolate”, y luego fue arrugando la cara, creo que al sentir la textura. Me alegré con que se haya tragado un bocadito de adukis y le propuse buscar otro treat más acorde a su argentino paladar. Tuvimos que caminar un par de cuadras, que parecen más con niño a upa, les aseguro. Encontramos un mini mercado de estos de cadenas francesas y compramos dos alfajores. Más dulce, imposible. Nos sentamos en la vereda y compartimos los alfajores. Bueno…yo comí más de la mitad de cada uno para evitar que él coma mucho. En el momento de abrir el segundo alfajor, me pregunté por qué había comprado dos, si con uno sobraba. Yo suelo comprarle unas barritas chiquitas de chocolate al 60%, nos comemos la mitad entre lxs dos y guardo el resto para otro momento. Hoy compré dos alfajores y me comí casi todo yo para evitar que él comiera mucho. La cosa es que yo no tenía ni ganas de comerme un alfajor.

Esto es algo que vengo cuestionándome mucho. No lo de comer alfajores, porque no es habitual, sino lo de aceptar en mi vida algo que yo no quiero o ni siquiera deseé.

Esta última semana, que ha sido dura, me volvió mucho este pensamiento acerca de lo que realmente quiero y acerca de cómo me ocupo de mis necesidades y cómo nos afecta a mí y a mi hijo.

Terminamos de comer los alfajores y, obviamente, teníamos sed.

Entramos de nuevo al mini supermercado a comprar agua, y entonces mi hijo ve autitos colgando de una esquina de la góndola. Quiere la moto. “Mi amor, entramos a comprar agua. Hoy no vamos a comprar un autito. Te acordás que compramos uno hace dos días? (En otra sucursal de la misma cadena y por la misma razón!)Podemos volver a comprar un autito en otro momento. Bla bla bla…”  Enojo. Grito de enojo. Simula pegarme y empujarme de donde está él. Después de unos tres minutos, ya no quiere agua y la única forma de que se conforme un poco es saliendo de la tienda sin comprar la botella. Ok.

Nos dirigimos hacia la plaza. La plaza que ahora tiene calesita.

Compro dos tickets para la calesita. Mientras nos dirigimos hacia la arena, quiere subirse a un autito de estos que se mueven y hacen ruido. Una ficha para el autito. Brum brum, tut tut y enfilamos hacia los juegos de la plaza.

Jugamos, juega, charlo con una amiga que nos cruzamos, (que le convida un alfajorcito, ay!) él quiere salir de la plaza con un monopatín ajeno, salimos a dar una vueltita, luego ve un pata pata, damos una vuelta con el pata pata, le propongo ya ir hacia el colectivo y… quiere una vuelta más en uno de los autos de hacen ruido y se sacuden. Bueno, una más y nos vamos. Una ficha más. Brum brum tut tut. Se para. Quiere el camión. Lo subo al camión mientras le explico que ya no tengo plata para más fichas. Enojo. Grito de enojo. Simula pegarme. Llora. No terminó de salir del ojo la primera lágrima que la calesitera le da una galletita de chocolate y antes de que yo pueda reaccionar el niño paró de llorar y yo estoy sufriendo pensando en la cantidad de azúcar que está ingiriendo este niño hoy.

Además, me pongo a pensar que si yo usara un dulce para cortar su llanto, estaría creando un interesante trastorno alimenticio… no importa, no es algo que se me ocurra; darle comida para calmarlo.

Con la galletita en la mano y en la boca, salimos hacia la parada del colectivo.

La próxima vez, llevo fruta o cualquier merienda saludable, en la mochila, agua, (que terminamos comprando dos cuadras después del incidente del súper, al doble de precio) y evito entrar en lugares en los cuales tientan a lxs niñxs con chuches a la altura de sus ojos.

Quiero elegir y tomar eso que elijo a conciencia.

Quiero mostrarle eso a mi hijo.

Claudia

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