Día 37 – Volver al presente

Fue el peor día que viví con mi hijo desde que nació.

Nos levantamos después de haber dormido bien, y arrancó un día de desencuentros.

Cómo se llega a tener desencuentros con un niño de dos?

Creo que despertando a nuestra niña de dos.

Se llega muy necesitada de espacio personal, o de poder desayunar en paz, simplemente. Se llega teniendo menos aguante un día o llevando muchas horas seguidas cuidando de un pequeño.

Se llega con el miedo.

Miedo a que él sienta dolor. Miedo a lastimarlo yo misma. Miedo a lastimar a quien más amo y me necesita.

Por qué tengo miedo a lastimarlo? Siempre sentí que lastimo a las personas que quiero. Alguna conclusión errónea sacada de chica.

Ahora sé que no es así. Yo no lastimo a nadie, ni a mí misma y nadie me lastima.

Yo solo quería desayunar en paz. Bah… más que en paz, solo quería desayunar. Él quería que juegue YA a los autitos.

Así empezamos el día. Explicando con amor, tratando de negociar…sin resultados.

Los momentos en que parece desaparecer el compañerismo y la cooperación, son los más difíciles para mí.

De hoy quiero aprender a soltar cuando lo esté necesitando mi hijo. Soltar mi necesidad de hacer exactamente lo que yo quiero en los momentos que quiero.

No es el momento, justamente, cuando él está especialmente sensible o necesitado de mí.

Escribo mientras voy ordenando en mi cabeza lo que pasó hoy.

A esto se referían otras mujeres cuando me decían que ser madre es muy difícil. Ahora lo entiendo.

Te sale de adentro todo lo que querés y lo que no querés ver, lo que creías superado y lo que pensaste que jamás harías.

Hoy repetí la palabra basta sabiendo que no solo es inútil, sino que no hay nada que mi chiquito pueda (o deba) controlar de sus acciones.

Momentos en los que me siento una madre perdida, dando manotazos de ahogada.

Basta a qué?

Basta a quién?

En unos días, mi hijo tendrá exactamente la edad que yo tenía cuando me quedé sin madre y padre.

Fecha temida por mí.

Tengo miedo a que me pase algo y se quede solo. Tengo miedo a abandonarlo emocionalmente. Tengo miedo a que se vuelva a hacer una nueva herida en esta nueva persona.

Escribirlo lo exorcisa. Contarles me da un cable a tierra que me trae de nuevo al presente.

El presente en el que soy poderosa. El presente en el que todo está bien para mí y para mi hijo. El presente en el que estamos juntxs y nada nos separa. El presente en el que nada nos lastima.

El presente amoroso que vivimos él y yo.

Claudia

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s