Día 27 – NO

Me siento a escribir sentada en mi cama, al lado de mi hijo, sin saber qué les voy a contar hoy.

Me siento vacía de inspiración. Incluso algo desorientada.

Tal vez sean mis conexiones neuronales haciendo su trabajo.

Es tarde. Tengo sueño. Quiero escribirles.

Cuál es la acción más amorosa en este momento?

Hoy surgió esta frase y esta idea en una sesión de coaching con una clienta muy querida.

Un tema que se repite una y otra vez: el aprender a cuidarnos y tratarnos con amor en cada momento de nuestras vidas.

Parece sencillo y me he cruzado con algunas personas que la tienen clara. Otras muchísimas, tenemos mucho que aprender y poner en práctica.

Ayer por la mañana, fui a ver a una profesional del sistema de salud, como parte de cuidarme. Fui con mi hijo de dos años y medio. Esperamos un total de una hora. Cuando nos acercábamos a ese tiempo esperado, decidí tocar la puerta del consultorio y preguntar si faltaba mucho. Me abrió la puerta la señora con una cara recriminatoria. Le hice mi pregunta. Me contestó que estaba ocupada mientras ponía en evidencia una jeringa que tenía en la mano. No entendí si con la intención de clavármela a mí o la paciente que estaba atendiendo.

Supongo que lo segundo.

Primero, tras cerrar ella la puerta, pensé: “No voy a abandonar tan fácilmente.”

A los cinco minutos y ante el aburrimiento de mi hijo, cambié de decisión.

“Sabés qué? No tenemos por qué seguir esperando. Podemos irnos. Querés que nos vayamos?”

Y nos fuimos a tomar un desayuno a una hermosa confitería cercana.

Yo no quería hablar y mostrarle mi cuerpo a esa persona, que ni se había molestado en llamar a lxs pacientes y tampoco tenía la menor empatía por nuestra espera.

Tampoco tengo por qué volver al ginecólogo que se fue por las ramas, cuestionando el hecho de que amamante a mi hijo.

Puedo encontrar profesionales respetuosxs que me traten como a un ser humano digno de su tiempo y atención.

Decir NO es un gran gesto de amor propio.

Decir NO puede ser la diferencia entre pasar por alto nuestro sentir y sentirnos bien con nosotras mismas.

Cuando le decimos NO a algo o alguien que no nos está haciendo bien, nos damos un enorme SÍ a nosotras mismas.

Eso vale oro.

O no?

Claudia

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