Día 8 – Otro mundo

90días.III.Día.8

Escribiendo… y me desmayé. Día largo y yo muy cansada.

Orgullosa de mi cansancio que es por el yoga que retomo, (me parece que vivo retomando yoga) cuidar a mi hijo, cocinar para una amiga y salir bajo la lluvia a gritar BASTA una vez más.

Sé que no es suficiente, incluso muchas de las consignas y frases pueden ser contraproducentes, miradas desde el ángulo de la ley de atracción.

Puede no entenderse esto de salir a la calle cada vez que violan y matan a una de nosotras.

Puede no entenderse desde afuera, aunque ni sé si existe ese afuera, porque toda persona es humana y nacemos con la capacidad imprescindible de empatizar.

Parte del problema, justamente, es creer que no somos la otra o el otro.

Eso da para otro post.

La necesidad imperiosa de salir a la calle a gritar es porque necesitamos sacarnos esa bronca de encima… como mínimo. 

No es una exageración. Es desesperante.

Ahora, todo esto ya lo sabemos, o espero lo sepan quienes me leen.

La pregunta que me hago es: qué puedo hacer?

Lo primero, aquí y ahora, además de seguir saliendo a dar el cuerpo y la voz por cada mujer y niña asesinada, es visualizar un mundo distinto.

Cómo sería para nosotras? Cómo sería para todas y todos?

A las niñas se les regalarían tanto autos como muñecas y se esperaría de ellas que sean ellas mismas, ni dulces ni complacientes, ni bonitas ni femeninas. Lo que ellas quieran y sean.

A los niños se les dejaría jugar con cocinitas y bebotes y se los acompañaría en el llanto, como algo natural. No se esperaría de ellos que sean fuertes ni valientes, atletas o duros. Tendrían la libertad de ser ellos mismos, siempre tratados con ternura, suavidad y respeto.

En la adolescencia, toda persona se sabría libre de expresar su propia individualidad sintiéndose amadx y aceptadx tal como es.

Todo ser humano expresaría su sexualidad como lo siente, siempre respetando su propio cuerpo y el de la otra persona, porque papá y mamá habrían hecho esto con ellxs desde siempre.

Nunca jamás se les cruzaría por la mente que hacer sufrir a otra persona pueda darles placer o hacerles sentir bien.

Seguirían perfectamente conectadxs con el amor incondicional y la compasión innatas en todo ser humano. 

Las mujeres y los hombres adultxs vivirían la vida como lo deseen, sabiéndose aceptadxs por la comunidad y respaldadxs por la sociedad en la que viven.

Las mujeres nos vestiríamos como más nos gusta, nos maquillaríamos o no, según nuestras ganas y saldríamos a la calle confiadas y tranquilas porque el mundo también es nuestro. Amaríamos nuestros cuerpos tales como son.

Seríamos valoradas por nuestro desempeño en nuestros trabajos y ganaríamos la misma plata por el mismo cargo todxs.

Podríamos volver de noche a casa, tranquilas y seguras, sabiendo que llegaríamos salvas y sanas.

Los hombres y las mujeres seríamos personas respetuosas con mujeres, hombres, niñxs y ancianxs.

Los papás faltarían al trabajo para quedarse con niñxs enfermos tanto como las mamás y se asegurarían de que lleven los dientes limpios y el cabello peinado.

Todxs lxs integrantes de la familia cuidarían del hogar y sus tareas; cocinar, lavar y mantener todo en su lugar sería responsabilidad de todxs.

Todxs sabrían cuidarse y cuidar de lxs demás.

Hijos e hijas se ocuparían de sus madres y padres ancianxs.

Mujeres y hombres sabrían el significado de “Sí” tanto como el de “No”. 

Su sentido de valor personal dependería exclusivamente de ellxs mismxs SIEMPRE. 

Jamás dependerían de otrxs para sentirse bien o feliz.

Podría seguir…

Creo que es posible. Y vos?

Claudia

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