Día 84 Me pasé dos horas llorando

Hoy, me pasé dos horas llorando.

No volveré a acompañar a Rufina cuando vuelva de mis vacaciones y ella quiso que nos despidiéramos haciendo algo divertido.

Así que fuimos al cine, donde lloré desde los primeros minutos de la película hasta el final, salvando unos 10 minutos en total de no-llanto.

La vida siempre nos da lo que pedimos.

Yo pedí sentir: sentí… y cuánto.

Pedí sanar un evento muy particular en mi vida y esta misma mañana, mi hijo se comportó de la forma que me dispara todas las alarmas, me desconecta el cerebro racional y me manda de nuevo a la velocidad de la luz a cuando yo tenía su edad.

Yo tenía que irme de casa, yendo a encontrarme con Rufina que me esperaba puntual.

Generalmente, mi hijo está contentísimo de quedarse con su papá.

Hoy, no quería que me fuera. Tuvimos que bajar juntos, y él lloraba.

Me di cuenta de que no soporto de que llore al yo irme. No puedo soportarlo. Me saltan todos los filtros y entro en pánico. Me quiero ir corriendo, quiero que me suelte y quiero que él esté bien.

Él lloraba y yo no podía conmigo misma.

No tengo recuerdos de cuando se llevaron a mi mamá, es solo en momentos como el de hoy que me doy cuenta de lo que habré sentido.

Él lloraba y yo le hablé duramente. Le dije que me tenía que ir, que volvería, que se quedaba con papá…pero se lo dije nerviosa, tensa, con una voz tan dura, tan dura, que cuando por fin se calmó y pasó de mis brazos a los del padre, me fui destrozada.

La mandíbula dura, el estómago revuelto, me faltaba el aire.

No es broma revivir a través de mi hijo lo que yo viví de chica.

Por eso es tan poderosa mi necesidad de ayudarme con una terapia en este momento. Mi hijo se acerca a la edad exacta que yo tenía cuando me quedé llorando y no volvió mi madre para alzarme y abrazarme.

Después de esto, apenas podía hablar con Rufina. No tenía ganas ni de mirar a nadie a los ojos. No pude ni leer mientras recorríamos la ciudad en un colectivo para llegar hasta el cine.

Luego, me senté delante de una película hermosa y tremenda, en la cual se cuenta la historia de un hijo y su separación de su mamá y familia.

En serio???

Sí.

La vida nos da lo que pedimos, y además y porque es generosa, nos da lo que necesitamos.

Hoy, me pasé dos horas llorando.

Claudia

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2 comentarios en “Día 84 Me pasé dos horas llorando

  1. Me gusta mucho leerte y agradezco tu generosidad!
    Cuando leí la viSa nos da lo que pedimos…..pensé que habías pagado con tarjeta la entrada al cine…jaja. Abrazo!

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