Día 83 y…ACCIÓN

No hay nada como tomar acción.

Podemos meditar y reflexionar acerca de nuestra vida y sobre lo que hacemos, pero necesitamos hacer también y tal vez, por encima de todo.

Ayer, les contaba algunos de los cambios que logré en este tiempo. Claro que tendré que seguir trabajando para mantenerlos.

El cambio que más me gusta es esto de soltar el hábito de dejar para más tarde.

Por eso, mi casa está más limpia, mi mente más clara y voy, cada día, accionando más y en la dirección que me hace bien y que es coherente con quien soy. 

Algunas cosas, me llevarán más tiempo que otras, como ordenar mi placard. Empecé hace casi dos semanas creo, y aunque no lo puedan creer, aún no lo terminé. No tengo un walk-in a lo Carry Bradshaw…es un placard de tamaño corriente, ni chico ni grande. Peeeero, lo que más me importa no es que me lleve tiempo sino estar haciéndolo y enfrentarme con lo que sea que me despierte cada cosa que hago.

Bueno; hay cosas que llevan su tiempo. A mí, me llevó 10 años cruzar la puerta de un consultorio de una terapeuta que trabaja con EMDR.

DIEZ AÑOS

Hace ese número de años, yo vivía en Madrid y llevaba varios meses haciendo Reiki y meditación en un centro de terapias holísticas. Ese lugar, tenía una tienda de libros y cristales y yo, trabajaba unas horas en esa tienda, un para de días por semana.

Una tarde, entró el psicólogo que había empezado a trabajar en el centro este e intercambiamos algunas palabras acerca de lo que era EMDR. Él me explicó y yo escuché, entre fascinada y aterrada, cuando me miró a los ojos y me dijo:”Lo tuyo es una gran T”. Léase T de Trauma. Entre el susto de siquiera pensar en entrar en ese terreno y que esta terapia era especialmente cara, no hice nada.

A través de los años, volví a leer algunas veces, acerca de EMDR. Nunca dejó de llamarme la atención y siempre sentí que era una herramienta que me vendría bien.

Hoy, puedo decir que llevó su tiempo y su largo proceso, pero ya lo hice; fui y me senté delante de una terapeuta con la que, una vez haya vuelto de mis vacaciones, voy a iniciar un tratamiento con EMDR.

Ya, el solo hecho de haber llegado a dar este paso es una enorme victoria y me siento mucho más liviana.

Que esto les sirva para saber que:

 

Nunca jamás, digan lo que digan, nunca NUNCA es tarde para hacer aquello que deseamos.

Aunque tengamos que pasar por mil obstáculos, podemos lograrlo.

El momento es siempre ahora.

Claudia

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