Día 49 De galletitas y opciones

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Hoy, mi hijo se comió medio paquete de galletitas.

Le propuse varias veces guardar el paquete en mi bolso y dejar para más tarde. Le expliqué que le podía doler la panza si seguía comiendo.
No hubo forma.

Estamos en un momento delicado en el cual él parece necesitar controlar hasta el más mínimo detalle, así que hago todo lo que puedo por satisfacer esa necesidad.

Una de las veces que le propuse dejar el paquete de galletas y él se negó, me sentí frustrada y empecé a tener toda una serie de pensamientos que me iban a llevar a sentirme peor.

Que si no está bueno que coma galletas, que hubiese sido mejor comprar saladas en vez de dulces, que por qué no se me había ocurrido, que bla bla bla…

En ese instante fue cuando me frené.

Yo me estaba empezando a sentir mal porque él seguía comiendo algo que no es lo mejor para su salud.
Bueno.
Está bien.
Sin embargo; ya estaban las galletitas compradas y él, desde sus dos años, estaba muy entusiasmado comiendo y no iba a dejar que algo frustrase esa alegría tan fácilmente.

Sacarle las galletas no era una opción que mantendría la armonía.

Yo tenía otras opciones.

Podía sentirme mal conmigo misma por haber comprado las galletitas.
Podía preocuparme en ese mismo momento acerca del hecho de que mi hijo seguía comiendo.
Podía darle mil vueltas y pensar en lo malo de las galletitas.

También podía mantenerme centrada en sentirme bien y soltar el deseo de que deje de comer.

Podía sentirme bien A PESAR de que él estuviese haciendo algo que yo no quería.

Podía elegir sentirme bien a pesar de cómo actuase él.

Las galletas ya estaban compradas. En todo caso, podría ser más previsora en el futuro y llevar algo más sano para acompañar el mate.

En ese momento, ya estaba.

Si le sacaba las galletas, íbamos a pasarla mal lxs dos.

Solté las sensaciones y pensamientos negativos y comí galletitas también para que quedasen menos.

Me relajé.

Él no paró hasta que se terminó el paquete y yo me enfoqué de nuevo en el lindo momento que estábamos compartiendo en los bellísimos bosques de Palermo.

Claudia

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