Día 29 El Relato

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“…y acá, tenés que escribir un relato de cómo pasó.”

“Bueno, yo no tengo recuerdos de ese día.”

“Qué edad tenías?”

“Dos años y medio.”

Salí de ahí aturdida, caminando entre la gente como pude, en automático, bajo el sol abrasador.

Caminaba pero no sentía mis piernas, llevaba un nudo en la garganta, que se fue soltando muy de a poco para convertirse en alivio.

Si hubiese podido, habría llorado, pero no pude.

Me dio por pensar que seguramente, aquel día de diciembre también habría sido sofocante el calor.

Inicié todo esto tan fríamente como pude.

Como deberían ser todos los trámites, no cierto?

Son solo papeles.

Firmas y palabras.

Sin embargo, me costó alrededor de 10 años hacer este preciso trámite.

Yo había averiguado acerca de esta ley cuando salió, desde el consulado de Madrid.

Justamente había negado hacerlo cuando vi la página en blanco que había que rellenar con

EL RELATO.

No podía.

No quería contar.

No iba a compartir tanta intimidad con un estado.

Exhibir mi dolor ante desconocidos funcionarios que leerían y apilarían mis lágrimas en un montón de otros papeles grises, me resultaba violento.

Hoy, por fin, logré decir: “Sí, me hicieron esto.”

Firmé y escribí un relato.

Presenté las pruebas que pude conseguir, saqué fotocopias, me armé de valor y llevé mi cuerpo hasta el lugar indicado.

Tardé tres meses más desde que recibí los papeles que me mandó mi madre, desde

el otro país.

Tardé, pero estaba decidida a hacerlo antes de que termine el año.

Lo hice.

La emoción me invadió cuando la funcionaria empezó a estampar su sello en cada hoja decorada con mi firma, justo antes de dejarme sola ante la hoja en blanco.

Me dieron ganas de llorar.

No sé muy bien porqué.

No sé si fue por tristeza o si fue por la emoción de haber logrado reclamar esto que me corresponde.  

Alivio?

No lo sé.

Me pasa eso bastante con las emociones fuertes; me vuelvo incapaz de identificarlas.

Son poderosas y borrosas.

Llegué a mi casa vacía, por suerte.

Me arranqué la ropa tan rápido como pude y me interné bajo el chorro de agua fría de la ducha.

Durante un momento, me costó respirar.

Tampoco sé porqué.

Tampoco tengo recuerdos de aquel terrible momento de diciembre del 77.

Sé que hoy hacía mucho calor y seguramente aquel día también.

Aquel día en que unos hombres armados forzaron su entrada en mi casa.

Creo que mi hermano y hermana se escondieron debajo de la cama.

No era la primera vez que nos visitaban.

Sin duda, aquel día, hacía calor. Como hoy.

Se llevaron a mi madre y a mi tía, a mi padre y mi tío.

No sé bien cómo.

Tabicados?

Esposados?

Gritando?

Hoy, durante un instante, me costó respirar pero no pude llorar.

Lo que sí logré hoy, fue tramitar mi derecho a la indemnización para hijos de detenidos durante la última dictadura militar en Argentina.

Eso sí logré hoy.

Claudia

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2 comentarios en “Día 29 El Relato

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