Día 28 Mi trabajo

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Recién vi un artículo compartido por un contacto de facebook.

“El trabajo de las madres de varones.”

El artículo hablaba sobre la violencia de género.

Sólo leí las primeras líneas, porque en seguida recordé algo que me dieron ganas de compartir acá.

Ya saben, las ideas no pueden esperar; la inspiración puede ser muy efímera y mi poder de distracción es grande.

Hace unos meses, estaba en la plaza con mi hijo. Estábamos sentadxs en la parte con arena, muy cerca de otra parte de cemento.

Había dos nenas haciendo montones de arena sobre la parte de cemento.

Se acercaron dos niños, un poquito más grandes, y les dijeron que se tenían que correr porque iban a jugar la pelota.

Cómo?

Las nenas empezaron a juntar sus cosas, pero no les dio tiempo porque me acerqué yo a decirles a ellas y a los nenes que ellas tenían todo el derecho de seguir jugando ahí y que podíamos compartir el espacio.

Yo no lo podía creer.

Sin embargo, vemos esto a diario: la supuesta mayor importancia de los deseos, las actividades y cualquier cosa llevada adelante por un hombre, frente a las que ejecutamos las mujeres.

Esos niños no tenían más de 7 años.

Qué miedo, no?

Ellas no dijeron nada y se prepararon para ceder el lugar que habían elegido para jugar.

Ellos se sintieron con todo el derecho del mundo de echarlas de ahí.

No solo las estaban echando, sino que ni siquiera se les había ocurrido que podían todxs jugar y tranquilamente convivir.


Hace dos días, una situación parecida: mi hijo y otro nene subidos a esas plataformas que se giran; la otra mamá y yo girando para ellos.

Dos nenes se acercan y frenan físicamente el juego.

El argumento? Estaban usando unos de los asientos de la estructura circular como arco para su pelota.

De nuevo.

Varones, una pelota y la pretensión de que otras personas dejen su juego por el de ellos.

Esto sin contar los pelotazos recibidos varias veces porque juegan en áreas donde estamos amontonadxs otrxs mpadres y niñxs.

Pareciera que a los varones que juegan a la pelota se les debe el mundo.

Me hace pensar no solo en el machismo, sino en este símbolo del mismo que es el fútbol.

El deporte en sí y todo lo que lo rodea; Las actitudes en la cancha, los insultos, la emoción que provocan los partidos.

He visto a un preadolescente de la familia llorar cuando Argentina perdió en la final del mundial 2014.

En serio??

También me emociona el mundial, pero…qué sé yo…llorar??

Seguramente habrá llorado por algo que no le daba vergüenza.

Estaba plenamente justificado y aceptado socialmente que un macho llore porque su equipo perdió el mundial de fútbol.

Está bien visto que a las mujeres nos guste el fútbol, claro, como siempre está bien visto que adoptemos cualquier idea masculina, pero esto no significa que se nos invite realmente a jugar.

De hecho, el único fútbol que genera y mueve millones, es el masculino.

Tengo un hijo varón y mucha gente me pregunta de qué cuadro es.

Me lo preguntarían si fuese una nena?

Les importaría siquiera?

Mi hijo no es de ningún cuadro, señores.

Mi hijo es una persona única que será y hará lo que le dé la gana y sabrá respetar a las demás personas, mujeres y hombres por igual.

Ese.

Ese es mi trabajo.

 
Claudia

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