Día 13 Revelación – Parte 1

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Hoy tuve la enorme satisfacción de participar en el sueño de otra persona.

Ella llevaba más de un año luchando, según sus propias palabras, por plantar un árbol en su vereda.

Había hablado con vecinas y vecinos, y algunas le habían propuesto ocuparse del trabajo.

Al final, la dejaban esperando y sin respuesta.


Todas y cada una de las personas involucradas se desentendían en el camino.

Ella estaba ansiosa con este asunto.

Repetía cómo muchas de las vecinas no querían ese pedazo de verde.
Repetía que nadie la había terminado de ayudar.

Repetía que quería ver ese árbol plantado antes de que terminara el año.

Cuando nuestros caminos se cruzaron, aún seguía esperando respuestas de las personas que no iban a concretar.

Cuando me pidió a mí que la ayudara, entonces, cambiamos de estrategia.


Nada de vecinos voluntariosos ni de favores.

Nada de esperar que otras personas quisieran participar.

Fuimos al grano y busqué un jardinero que trabajara en la zona.


Un profesional que se dedicara a cumplir este tipo de sueños cada día.

Yo estaba positiva.

Sabía que tarde o temprano, se concretaría.

No tenía ninguna sensación negativa al respecto.

No había dudas ni miedos.

Sabía que si surgían contratiempos, se solucionarían.

Yo confiaba.

Surgieron los contratiempos.

El jardinero canceló, retrasó la fecha, y hasta el último momento, dudó en aparecer a la hora pactada.

Lo llamé.

Le insistí.

Le pedí que por favor cumpliera.


Hoy, martes 13 de diciembre, unos minutos después de las 17 horas,

se plantó el árbol.

La alegría de ella fue el mejor regalo.


Por fin tiene verde en el cantero.

Un árbol en su vereda.

Su sueño cumplido.

Me sentí bendecida de haber podido participar en algo tan importante para otra persona.

Luego, pensé mucho acerca de cómo me sentí yo durante el proceso de ir tras ese sueño.

Me motivaba hacerla feliz a ella y ayudarla.

El desafío de lograr eso que llevaba tanto tiempo esperando, también me llenaba.

Lo que me llamó poderosamente la atención fueron dos cosas; mi serenidad durante el proceso, incluso cuando parecía complicarse y su ansiedad constante acerca de la materialización de su deseo.

Solo se trata de un arbolito plantado en una vereda de una gran ciudad.

Sin embargo, para mí,

fue toda una

Revelación.

Claudia

 

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