Día 4 Buscate una Tribu

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Mucho se habla de la importancia de tener amigas íntimas a lo largo de la vida.

Yo digo que es IMPRESCINDIBLE rodearnos de mujeres-madres cuando nos convertimos en una.

Nos toca ser madres en una sociedad completamente ajena a la madre reciente, al recién nacido y al bebé en general.

Desde los ruidos a la obsesión por separar al bebé de su madre, pasando por la lluvia de opiniones…todo parece querer sacarnos del estado en el que necesitamos encontrarnos para cuidar de nuestro bebé.

En el mejor de los casos, estamos bien informadas y nuestras decisiones son tomadas con consciencia y amor.

En el mejor de los casos, contamos con otras mujeres de nuestra familia, amorosas y disponibles ante nuestra inminente maternidad.

En el mejor de los casos, nuestra pareja es una persona sensible e inteligente que se ha propuesto ir más allá de los roles obsoletos y separatistas que han seguramente experimentado en su familia de orígen.

Podemos encontrarnos siendo madres sin el progenitor presente en nuestras vidas. Podemos no contar con nuestra familia cerca.

Podemos no tener idea de cómo cuidar a un bebé.

Tantos escenarios posibles como indivíduos.

Si nos rodeamos de otras mujeres-madres, entonces, sea cual sea nuestra situación, se nos abre un mundo nuevo repleto de posibilidades donde nos nutriremos de alivio, contención, risas, nuevas miradas y amor incondicional.

Cuando nadie más te entiende, sabés que ellas lo harán.

O no, pero te querrán igual y te apoyarán sin condiciones.

Cuando no sabés si algo que te pasa a vos o le pasa a tu bebé es natural, ellas saben decirte que sí, que a todas nos pasa, que a todxs lxs bebés les pasa.

Cuando sentís que no das más, ellas te muestran que podés seguir o que, tal vez, necesitás pedir ayuda o cambiar algo.

En los momentos de angustia, ellas te arropan como una madre, porque late en sus entrañas el corazón mismo de la tierra.

Toda madre necesita ser maternada.

No hace falta siquiera que estén físicamente presentes. Las sentís instantáneamente cuando las llamás, aunque sea en tu mente.

Las sentí mientras paría a mi hijo. Las sentí a ellas y a cientos de mujeres antes que yo, detrás de mí, haciendo fuerza conmigo para traer a mi hijo a este lado del mundo.

Las tribus de mujeres-madres son la única razón por la cual muchas de nosotras logramos mantener la cordura, porque si nadie te lo dijo, te lo digo yo; la maternidad despierta tanto amor como locura.

Buscate una tribu, un grupo, un círculo…da igual como lo llames.

Buscate mujeres-madres que se hayan juntado con el propósito de conectar, compartir y apoyarse mutuamente en este explosivo camino.

Si no encontrás, creála vos.

Hacélo cuanto antes.

Antes de que nazca tu bebé si estás a tiempo.

Por muy genial que sea tu compañero, habrá momentos en los cuales no te comprenderá. Tus familiares pueden opinar de mil maneras o no entender por lo que estás pasando.

Tal vez nuestras suegras ni siquiera sepan lo que es el puerperio o las ceguen las ansias por alzar a su nietx.

Tus amigas pueden no ser madres.

Buscate una tribu.

Convertite en un apoyo para otras así como ellas lo serán para vos.

Es el mejor regalo que podés hacerte.

Lo merecés.

Claudia

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