DÍA 50

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DÍA 50

¡JA!

Hoy me tocó trabajar el tema de el enojo.

Este es un gran tema para mí.

Enojarme es como un reflejo ante muchas situaciones y personas en mi vida.

Un reflejo como es el de dar una patada cuando nos golpean la rodilla.

Es un mecanismo que se dispara sin que me dé tiempo a reflexionar.

No solo eso.

Sino que además, no expreso mi enojo.

Me lo trago.

O me lo tragaba, porque cada vez me sale mejor lo de poder comunicar si estoy enojada o si algo me molesta y he adoptado métodos para sacar este enojo afuera de forma sana para que no se aloje en mi cuerpo.

Hago almohadoterapia.

Escribo y expreso mi enojo con palabras.

Bailo.

Canto.

Grito con la cara hundida en almohadas.

Respiro.

Medito.

Me doy Reiki.

Lo que funcione para sacármelo de encima.

Últimamente, estoy logrando comunicar y decirle al otro: “Estoy enojada por tal cosa.”

Total que hoy, me tocó trabajar el enojo con el libro de Louise Hay.

No es la primera vez que lo hago, trabajé con mi rabia y mi enojo muchas veces a través de los años.

Hice mucho por soltar y cada día consigo acumular menos y además, deshacerme del enojo viejo.

Ese enojo de hace años, de cuando era chica. Cada día queda menos, y es una bendición.

Cada día consigo expresarlo mejor, y también es una bendición.

La mayor bendición sigue siendo el que poco a poco no me enoje más por cosas que no lo merecen. (Si es que algo merece que nos enojamos : )

El aprobarme yo y no esperar la aprobación del otro me ayudó a no tomarme las cosas tan a pecho y el no tomarme las cosas a pecho, resulta en menos enojo.

Cada vez me fui riendo más de mí misma. Lo cual resultó en poder reirme mucho más de lo que otros dicen o piensan de mí.

Me fui queriendo y aceptando más.

Es obvio que esto resulta en enojarme menos conmigo misma, con otros y con la vida. FABULOSO.

Ahora, lo que más tengo ganas de contarles en mi DÍA 50 (¡clap clap!), es el descubrimiento que hice hoy.

Trabajando con mi enojo por enésima vez.

Me di cuenta que me enojo cuando algo me duele.

¡Ja!

Ahora que lo escribo, parece obvio.

Tiene todo el sentido del mundo, y sin embargo, me llevó mucho tiempo comprenderlo a un nivel tan profundo como me sucedió hoy.

Comprenderlo en mis entrañas, en mi corazón y en mi mente.

¡Ja!

Por eso, les pido: nunca dejen de trabajar un tema que les pesa, aunque tengan la sensación de seguir trabajando lo mismo una y otra vez.

Nunca, JAMÁS, se cansen de trabajar por estar mejor, por ser más felices, por vivir más livianitos.

Me enojo cuando algo me duele.

O sea que no existe un enojo real.

Sino que lo que hay es un corazón sensible que se siente dolido.

Aprendió a expresarlo como enojo, pero no es lo que hay en el fondo.

Y yo que creí, durante tanto tiempo, que era una personita enojada y enojadiza.

Resulta que soy una personita sensible a la que le cuesta mostrar su sensibilidad.

¡Ja!

FABULOSO.

xox

Claudia

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