DÍA 49

 

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DÍA 49

DESAPEGADA

Quería empezar mi dieta purificadora mañana, pero parece que no voy a conseguir los ingredientes necesarios.

Mi reacción inicial es la de frustrarme.

No se dan las cosas exactamente como yo quería.

AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHH.

Y luego, respiro, tomo distancia, observo y me digo que no es para tanto.

Se dará como tenga que darse.

Al deshacerme de mi pelo, además de soltar el pasado, quiero practicar el desapego.

Muchas veces he escuchado mencionar esta palabra del desapego y también fui aprendiendo definiciones o más bien, áreas de la vida a las cuales podemos aplicar el desapego.

En algunos aspectos de mi vida, me es muy fácil.

Las cosas materiales, los objetos personales, las casas, los lugares físicos, la opinión de gente y las creencias de la sociedad son aspectos con los cuales no siento ningún apego.

En cambio, la aprobación de la gente que quiero ha sido un tipo de apego que he trabajado y con el cual estoy mucho mejor.

Tengo un gran maestro muy cerca mío que me ayuda a aprender a respetar al otro tal como es, respetar sus elecciones y dejar de pretender que viva como a mí me gustaría.

Este tipo de desapego es uno que valoro profundamente.

Llegar a comprender y aceptar, con amor, que una persona  muy querida y cercana pueda elegir comportamientos destructivos, pasar por una fase de desconcierto, de preocupación, de angustia y luego llegar a un punto en el que lo acepto tal como es de verdad y dejo de sentirme mal cuando pendo en él, es un regalo.

Para mí y para la otra persona.

Es fácil respetar al otro cuando actúa de una manera que podemos entender y que aprobamos.

El desafío es respetar al que no lo hace así.

El desapego a como se sienten los demás.

Siempre me costó mucho el poder desapegarme de lo que siente el otro.

Ponerme mal si el otro se siente mal. Contagiarme del estado emocional del otro.

He sido campeona en esto. ¡Jajaja! Poco a poco, pude ir soltando y desapegándome de lo que siente y lo que le pasa al otro.

Dándome cuenta una y otra vez que no servía de nada que yo me sienta mal y sobre todo, entendiendo que yo no tenía nada que ver con como se siente el otro.

El desapego al pasado.

Soltar y soltar y dejar de identificarme con mi historia.

Byron Katie nos hace una pregunta que me gusta recordar:

“¿Quién serías sin tu historia?”.

Estamos muy acostumbrados a definirnos con y por nuestra historia, cuando en verdad, podría cambiar mucho y podemos ya tener poco que ver con nuestro pasado.

¿Nunca sentís que viviste ya mil vidas en esta?

Yo sí.

Siento que viví muchas vidas, fui muchas personas, y sigo cambiando y escribiendo mi historia.

Mi pasado no me define como el ser humano y divino que soy.

Desapegarme del futuro, de los resultados y de lo que pueda suceder.

Tener planes, crear proyectos, sentir deseos, y todo esto sin apegarme a un resultado en particular.

Porque la vida puede tener algo mucho mejor esperándonos de lo que tenemos pensado nosotros mismos.

Aceptar que las cosas no sean exactamente como las había pensado, deseado, contemplado es una lección de humildad de cada día y además, me permite vivir más relajada.

Al aceptar que no estoy al mando de todo, puedo dejar una parte al universo, a la vida, a las deidades…

En esto pienso hoy, en mi día 49, un día lento y caluroso que me invita a tomarme un descanso.

xox

Claudia

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