DÍA 15

 

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DÍA 15

CUANDO LA INTENCIÓN ES PODEROSA Y…¡EL PEPINO!

Es FANTÁSTICO lo que se puede lograr en 15 días cuando ponemos nuestra intención y tomamos acción.

Mis pasos no han sido perfectos ni he seguido el plan al 100%, sobre todo en los primeros días.

Eso sí, cada día lo hago mejor.

Ayer noté que cada día me es más fácil ponerme a hacer Yoga y que ya empiezo a disfrutar de cada estiramiento y de cada gota de sudor que nace del ejercicio.

Llegué a ese momento en el que empieza ya a convertirse en una rutina necesaria y placentera en mi vida.

Mi propósito de sanar mi corazón y mis sentimiento dolidos de chica, va de maravilla.

Conecté con mi niña, dejé que saliera el dolor, escuché una meditación para la niña interior de Louise Hay y dormí con Mantras y música sanadora.

Tuve sueños muy extraños e incómodos, y siento que la energía “dolida” ya está cambiando.

La tranformación está sucediendo ya, en este momento.

El hecho de tener la intención de sanar y de sentir el deseo sincero de hacerlo planta la semilla para que suceda. Acompañado por acciones que contribuyen a la sanación, se convierte en una poderoso cóctel para el éxito.

HOY ESCUCHO CADA SEÑAL DE MI CUERPO

Estoy cansada y mi cuerpo necesita un rato de no hacer nada.

Así que, en cuanto suba estas palabras, me voy a tirar a leer en la cama. Si me duermo, me duermo.

Tengo mil cosas para hacer en la casa, pero no importa. Ya las haré.

Por experiencia sé que si me esfuerzo en hacer cosas a pesar del cansancio, no voy a ser productiva, no lo voy a disfrutar y además: mi bienestar es más importante que una casa sin polvo.

Un ejemplo de lo que sucede cuando seguimos haciendo mientras el cuerpo pide parar: esta mañana fui a comprar comida.

Pasé por dos lugares distintos.

Un vecino me ofreció acercarme hasta casa y gustosa, acepté.

Pagué la verdura y me subí al auto.

Charlamos, llegamos a mi casa, dejé las bolsas encima de la mesa y les di la carne a las fieras.

Guardé el resto de las compras.

Puse avena sobre el fuego para mí.

Y en ese momento, volví a mirar la mesa…

¿Y la verdura?

¿Y mi pepino?

¡LA VERDURA!

La verdura sigue en sus bolsas en la verdulería.

Cuerpo y mente cansada= acciones despistadas.

¡Jajaja! ¡Yo que pensaba hacerme un rico sushi de pepino! ¡¡¡Buaaaaaaa!!!

Por eso, me voy a descansar para no ir dejando más pepinos por el camino.

xox

Claudia

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