DÍA 8

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DÍA 8

RENACIMIENTO

Entre ayer y hoy, tuve que rendirme a lo que se está haciendo evidente.

Después de pensar que me falta fuerza de voluntad o disciplina, que no logro respetar lo que me propongo y que estoy con la energía floja, me di cuenta de lo que realmente me  está pasando.

A lo largo de este año, sentí varias veces algo que nunca antes había sentido.

Sentí deseos de no existir.

En ningún momento tuve ganas de quitarme la vida ni de morirme realmente. Simplemente un deseo de fundirme con los árboles a mi alrededor y de dejar de ser yo.

Me sucedía en momentos en los que estaba afuera, en mi parque, justamente rodeada por la naturaleza y altos árboles.

No era melancólico ni triste, ni violento.

Curiosamente, o no, tengo que contarles que este año estamos viviendo en una casa que se llama RENACIMIENTO.

Es cierto que, más allá de haberme mudado de nuevo a un lugar que despierta en mí muchas emociones y mis miedos más primales, han pasado cosas en mi familia más cercana que me han afectado. (Me encantaría contarles, pero como se trata de otras personas, prevalece mi necesidad de respetar su intimidad. )

¿LO QUE ME PASA ES DE VERDAD LO QUE PARECE?

Así que, parecería que tuve un año flojo en el que no consigo despegar y mis planes y objetivos quedan prácticamente en la nada.

Algo no me cuadra.

Trato una y otra vez de salir de ese estado en el que parece vuelvo a “caer”.

Algo entre una sensasión vertiginosa de que el tiempo pasa y no consigo hacer tiempo para lo que de verdad quiero y una sensación de no saber por donde empezar y de gran impotencia.

Ahora, con mi plan de 90 días que arranqué y sigo con gran entusiasmo y pasión, se hace evidente que hay algo más.

Hay algo más profundo.

Esto últimos días, se está haciendo evidente que las resistencias son enormes y creo saber por qué.

NECESITO SOLTAR Y DEJAR MORIR CIERTAS COSAS EN MÍ PARA PODER RENACER Y SER QUIEN YO REALMENTE SOY.

Necesito morir como la impotente hermanita pequeña que hace caso de lo que todos quieren, obedece y no reclama lo que le corresponde por miedo a no ser querida.

Si no, no hay forma. No puedo planear mi vida con poder y decisión si me está tirando de la falda esa pequeña impotente y complaciente.

En otras palabras: me toca crecer.

Y mucho.

ME DOY PERMISO PARA CRECER Y SER LA PERSONA PODEROSA QUE REALMENTE SOY

Y me toca arriesgarme a que no les guste mi cambio a las personas que más quiero.

Por eso este tipo de cambios resulta difícil de llevar adelante.

Equiparo el cambiar con que dejen de quererme. Mi mente racional sabe que no lo harán, pero mi niña cree que sí.

No hace falta explicarles lo aterrada que estoy y lo perdida que me siento.

Sin embargo, es imprescindible para mí morir para renacer si de verdad quiero

cambiar mi Vida en 90 días.

xox

Claudia

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