DÍA 5

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DÍA 5

AMO MI NEGATIVIDAD 

Hoy me levanté con la mente llena de pensamientos negativos y la correspondiente sensación de leve malestar que los acompaña.

Estoy cansada y sé que esto tiene mucho que ver.

Estoy durmiendo irregularmente, lo cual sé que no es bueno para mi ánimo.

Un día me acuesto temprano, al siguiente tarde y madrugo…además, siento los efectos de hacer Yoga cada día. Cada día excepto ayer, que estuve fuera de casa todo el día. Así que en vez de tomarme domingo de descanso esta semana, miércoles habrá sido mi día de descanso físico.

Hoy, por fin logré levantarme y completar mi práctica de Ashtanga.

(¡Quería evitarme a toda costa evitarme el estómago revuelto del martes!)

Me levanté y tomé una tacita de agua caliente con un poco de limón antes de la práctica. 

El agua con limón nos limpia, estimula los jugos gástricos y además, el agua caliente calma cualquier sensación de hambre que podamos tener.

Ayer tampoco medité. Hoy me tomaré el tiempo de regalarme una meditación más larga.

Logré repetir y escribir mi afirmación YO ELIJO CÓMO SENTIRME. HOY ELIJO SENTIRME BIEN, EXITOSA Y HERMOSA. Así la completé.

Ojo, que el afirmar como yo QUIERO sentirme, es una manera de promover el sentimiento y de crear más de esta emoción en mi vida.

No se trata de negar cómo me siento ni de negar mis emociones.

Ayer, estuve repitiendo esta afirmación todo el día y me hizo bien y me mantuvo centrada en mí y en mi propio bienestar, pero, por la tarde sentí enojo por una sitaución que está resultando frustrante para mí y le di lugar a esta emoción también.  

No se trata de ser “buenitos”, se trata de ser íntegros.

Todos pasamos por toda la gama de emociones y sentimientos.

ACEPTO CADA PARTE DE MÍ CON AMOR

Y de esto quiero hablar y este es mi propósito hoy; aceptar mi negatividad y amarla.

Cuando digo esto, he tenido mcuhas reacciones del tipo: “¡¿Cómo?! ¡¿Amar mi negatividad?!¡Pero si no la quiero!”

Puede que nos resulte molesta, incluso que deseemos esconderla de los demás y de nosotros mismos.

Puede que nos dé vergüenza tener pensamientos críticos, egoístas,vengativos…

Está buenisimo trabajar para que cada vez tengamos menos de estos  pensamientos. Pero, está buenisimo también aceptarlos.

Somos seres humanos y tenemos un ego, y tenemos un ego por muy buenas razones.

El ego es la parte que nos protege de chiquitos, cuando nuestra experiencia es muy dolorosa para nuestro corazoncito tierno.

El ego es quien se encarga de nuestra supervivencia.

Justamente ayer, con una alumna a la que terminé dándole una sesión de coaching más que de inglés, charlamos de esto.

Me parece que en vez de luchar contra nuestra negatividad, nuestro ego, nuestros mecanismos de defensa, podemos apreciarlos, entenderlos, darles amor y un lugar dentro de nosotros. (De todas formas, ya están ahí, jeje)

LO QUE SE RESISTE, PERSISTE.

Cuánto más niego la existencia de algo, más fuerza le doy.

Cuánto más lucho por esconderlo, ignorarlo, taparlo, negarlo, más se resiste y permanece.

Esto se vuelve más evidente con el paso del tiempo. Lo que no sanamos, cobra más fuerza.

Por eso existen personas de muchos años “cascarrabias”, no porque el cumplir años nos vuelva así. También están aquellas personas que con el paso del tiempo se vuelven más dulces. Para mí, éstas son las que van sanando y aceptando su negatividad, incluso se ríen de ella.

La fantástica Debbie Ford lo explica de la siguiente manera:

Luchar para esconder lo que no queremos ver de nosotros, es como tratar de mantener pelotas de playa bajo el agua. Cuando somos más jóvenes, es más fácil, estamos repletos de energía. Con los años, se vuelve cada vez más difícil y cuando una de esas pelotas consigue salir a la superficie, lo hace de una modo incontrolable.

Podría hablar de esto durante horas porque me fascina el tema.

Pero, por ahora, vamos a volver a lo que quiero proponerles hoy y estoy haciendo yo.

1-    En los momentos que me rondan pensamientos negativos y siento que mi mente está en un momento “gris”, acepto que esté así. Incluso le hablo. Le hablo como si fuese un niño de mal humor y le tengo paciencia.

2-    Escribo. Escribo páginas sin pensar en lo que escribo, poniendo sobre el papel los pensamientos que pasan o dándole rienda suelta a la negatividad. (si estoy enojada con alguien, utilizo este espacio privado para decirles de todo, sacarme eso de encima sin hacer daño a nadie)

3-    Le agradezco a mi ego que quiera protegerme. “Gracias ego por querer protegerme. En este momento no hace falta, estamos a salvo y seguras. Gracias”.

Agradecer y honrar las partes de nosotras que nos sirvieron en su momento es una práctica muy hermosa y sanadora.

4-    ¡ME CAGO DE LA RISA! Me río de mis propios pensamientos y de mi negatividad. Tomarnos demasiado en serio no sirve de nada. Reírnos transforma nuestra energía y emoción instantáneamente y es increíblemente sanador. Hay personas que sanaron cánceres con la risa.

5-    Me recuerdo a mí misma que todo pasa.

Tengo derecho a mi parte negativa.

La amo, la honro y le agradezco la protección que trata de darme.

Haciendo esto, cada vez son menos los momentos negativos, porque al sentirse amada esa parte mía, se calma y no necesita manifestarse tanto ni con tanta fuerza.

xox

Claudia

 

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