DÍA 3

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DÍA 3

ARMONÍA Y GALLINITAS

Anoche dormí mucho, demasiado de hecho.

Nos fuimos a la cama temprano porque no había electricidad y a la luz de las velas, empecé a leer el primer tema que propone trabajar Louise Hay en “Usted puede sanar su vida”: las relaciones.

TODAS MIS RELACIONES SON ARMONIOSAS

Soñé que Mercedes (nuestra gallina que se comió uno de los perros del vecino) volvía y estaba viva.

Me suele pasar cuando duermo de más, tengo sueños raros.

Ayer se cumplió una semana desde que nos dejó, y la extraño.  

En mi segundo día, cumplí con mi programa básico.

¡Bien!

Hice media hora de la rutina básica de Yoga Ashtanga, hice una meditación guiada de 20 minutos y repetí y escribí mi afirmación

CADA DÍA ME ORGANIZO MEJOR.

Lo cual, necesito mejorar.

Ayer, sentí que pasé demasiado tiempo frente a la compu entre escribir en el blog, editar la foto y compartir todo esto. Quiero aprender a manejar estos tiempos más eficientemente, así que si alguien tiene trucos y técnicas, compartan por favor.

Gracias.

YO TE QUIERO

En todos estos meses de mi noche oscura del alma, me he sentido bloqueada.

Prácticamente no me he comunicado con mis amigas de España, que son las que dejé al volverme para Buenos Aires, y que eran mis hermanas allá.

Mi familia creada.

Las extrañé y las sigo extrañando muchísimo. Por dentro gritaba “¡las quiero, las necesito las extraño!” y mi voz no salía. Las veces que les escribí, les dije todo esto, pero sé que no tendrán ni idea de lo duro que fue y que es no tenerlas cerca.

La separación y la lejanía siempre formaron parte de mi vida.

Con dos años supe lo que era vivir sin papá y mamá y tener que ir a visitarlos a la cárcel y hablarles desde el otro lado de un vidrió.

También me tocó vivir sin mi hermana y mi hermano, ya que yo quedé al cuidado de mi abuela y ellos vivieron con mi tía.

Después, cuando salieron de la cárcel, nos fuimos los cinco para Francia, a miles de kilómetros de la familia que nos había cuidado acá, en Buenos Aires.

Suelo contar todo esto sin mucha emoción.

Porque ya lo repetí muchas veces.

Porque no tengo ganas de sentir siempre y también porque mucha de la tristeza ya la lloré.

Sin embargo hoy, siento el dolor de nuevo.

A estas alturas de mi vida, sigue habiendo tanta distancia que una parte de mí duda seriamente de que se puedan sanar ciertos lazos.

Claramente, con lo que me ha tocado lidiar a lo largo de mi vida, es con la sensación de abandono, y qué jodidamente difícil es dejar de creerme abandonada!

Dialogo yo conmigo y me explico que no es así, que nadie me abandonó, nunca.

¡Mi yo herido no se lo cree un carajo!

¿Cómo sé que no se lo cree?

Lo veo en mis relaciones.

Lo que algunos tachan de frialdad, es en verdad mi mecanismo de protección ante cualquier posibilidad de ser abandona de nuevo.

Por eso, comprendo a mis clientas cuando me expresan su dolor.

Lo sé. Lo siento.

Y también sé que se puede sanar.

Porque he sanado una buena parte ya y porque estoy convencida de que es posible y de que lograré siempre sanar más.

Para mí, es el trabajo de toda mi vida.

No se trata de poner fecha para sanar algo, sino de saber que puedo, y que todos podemos, sanar cada día un poco más.

Ahora, les voy a contar como uno manifiesta en su vida lo que cree.  

Siendo yo el experimento en cuestión, voy a usar mi propio ejemplo.

Así funciona:

Yo me siento abandonada= me siento rechazada

Me siento rechazada= creo que nadie me quiere

Creo que nadie me quiere= saco la conclusión de que no soy querible

Saco la conclusión de que no soy querible= creo que no le intereso a los demás

Creo que no le intereso a los demás=me cuesta horrores atraer amistades, público, clientes y nadie de mi familia me visita en 13 años en España y mi familia de Buenos Aires y Mar del Plata prácticamente no me viene a ver, ahora que vivo cerca. 

En mis relaciones, sobre todo con mi familia, suelo ser yo la que tiene que llamar, escribir y acercarme a verlos.

Está bien, pongamos que un porcentaje le pertenece al otro. Después de todo, gran parte de mi familia suele funcionar de una manera distante.

Aun así, y haciéndome cargo de mi propia experiencia, si observo esto fríamente, creo que es mi propia creencia la que se manifiesta.

Al no recibir esas visitas que tanto deseo y tan importantes son para mí (mi creencia es: visita de mi familia=amor/aceptación/interés) mi creencia cobra más fuerza. (¿Ves? Te lo dije, nadie nos quiere! Ese es mi ego hablando y dándole más fuerza a mi creencia negativa).

Y entonces ¿cómo sano?

Si mi niña (yo de chica, mi esencia) fue la que se sintió rechazada y la que está herida, entonces, a ella es a quien tengo que sanar.

Mi yo adulta tiene que maternarla y darle la aceptación, la atención y el amor que necesita.

SANAR A LA NIÑA

1-   Dejo que exprese su dolor.

Creo un espacio seguro donde pueda expresar sus emociones. Yo tengo sesiones en las que conecto con mi niña (puede ser dialogando por escrito,en voz baja o en mi cabeza, en el espejo, mirándome a los ojos) y le pregunto qué le duele.

(Cuando sentimos que algo nos pasa y no sabemos qué es, les aseguro que su niño tendrá la respuesta.) 

Me tomo el tiempo de sentir y dejar que exprese lo que sea, enojo, (ver almohadoterapia) tristeza…dolor. La dejo expresar lo que sienta de una manera segura.

Esto es imprescindible.

No se puede con la mente aliviar la energía de una emoción.

Si hay emociones que necesitan salir, hay que dejarlas salir físicamente.

2-   Cuando siento miedo o vuelve el pensamiento “nadie me quiere”, explicarle con cariño, paciencia y delicadeza, que no es así, que es solo un pensamiento y no la verdad.

También hablarle de todas las demostraciones de amor que hemos recibido y recibimos a lo largo de nuestra vida. (No es esquizofrénico hablar de mi en plural, es una realidad que tenemos varias partes y capas de pensamiento, ¿o no?)

3-   Yo te quiero.

Decírselo, decírmelo, frente al espejo, escribirlo, grabarlo y escucharlo de noche, con una mano en el corazón y respirando, abrazando un peluche o almohada, mirando una foto de cuando era chica… Yo sí te quiero mi chiquita hermosa.

El trabajo con la niña interior es fascinante, poderoso y tremendamente sanador. Además, nos permite conectar con nuestra intuición, nuestra creatividad y nuestra sensibilidad.

Ahora, los dejo para ir a decirle a mi niña que yo sí la quiero y mucho y que es la relación más importante de mi vida.

Claudia

 

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3 comentarios en “DÍA 3

  1. A lo largo de tu relato la Palabra Aceptación aparece con frecuencia … y no es una palabra más es una palabra Llave … ya que esta te va abriendo los sentidos … hay muchas formas de conectar con uno mismo y pienso que la clave es esa palabra mágica ACEPTAR …

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