Día 90 Gracias

Agradecida.

Me siento, por encima de todo, agradecida.

Por todas y cada una de las personas que me rodean, de cerca y de lejos. Sin ellas, yo no sería quien soy y hoy, en este Día 90, me siento muy feliz con quien soy.

Más que nunca antes.

He cambiado y mi vida ha cambiado y lo seguirá haciendo y para mejor. Siempre.

Hoy, tuve una sesión de terapia en la cual hablamos y no hicimos EMDR. La llegada de mi madre, la partida del abuelo de mi hijo, la conclusión de estos 90 Días. Hablé conté, sentí. Fue una sesión con sabor a cierre. Mi terapeuta me preguntó cómo me sentía acerca del primer objetivo que nos habíamos fijado: neutralizar mis experiencias traumáticas de cuando era chica.

Cuando me preguntó acerca de esto, sentí claramente que ese pasado, en el pasado está y que quedé libre de aquel dolor.

Lo sentí. Por primera vez en mi vida.

Es una sensación muy agradable de página en blanco; de todo por escribir y crear.

Me siento más liviana. Algo cambió en mí, sin lugar a dudas.

Luego, mi terapeuta me planteó si quería tomarme un descanso, dejar que se asiente todo lo trabajado, y luego retomar o si, por el contrario, quería seguir y trabajar con un nuevo objetivo.

Mientras me hablaba, yo ya tenía clarísima mi respuesta: nada de parar.

Este es justamente un excelente momento para seguir adelante. Tengo las ganas, cuento con el apoyo y mi nivel de energía va en aumento.

Seguimos y nos ponemos a trabajar en un objetivo que tiene que ver directamente con mi presente y mi futuro.

Sanado el pasado, es hora de ponerle todas las fichas al ahora.

Materializar mis deseos e ideas.

Ese es mi objetivo y con el que empezaremos a trabajar en dos semanas.

Mientras tanto, tengo la tarea de plantearme qué es lo que quiero materializar, para así tener un objetivo medible.

No podría haber pedido una mejor continuación de estos 90 Días ni un mejor desafío en este momento de mi vida.

Tengo una enorme tarea mientras sigo con el curso para manifestar y ambas cosas apuntan a lo mismo.

Así de perfecta es la vida.

Así que…

GRACIAS

y hasta pronto.

Claudia

Día 89 Es todo perfecto

Aaaaaah los nervios al acercarme a este nuevo final!!!

La despedida…aunque sea planeada y aunque pueda volver cuando quiera…me mira con sus ojos fríos y pálidos.

Sí, quiero concluir estos 90 Días.

Sí, quiero arrancar con algo nuevo y distinto.

Aún así, esto se parece mucho a un adiós.

Hoy sentí, de nuevo, que no me alcanzan las horas del día para hacer todo lo que quiero.

Ah! Esto sentí muchas veces en mi vida y AMO sentirlo porque significa que estoy plena de vida, con ganas de hacer, entusiasmada y motivada.

Estos últimos días, me senté a escribir varios posts por día, incluso de noche, cuando suelo tener el cerebro frito.

Últimamente, ni la hora ni el cansancio fueron impedimentos para pasar por acá a escribir, o sea, a cumplir con un objetivo mío que además responde a las miradas y el sentir de ustedes, que están ahí; leyendo, imaginando, identificándose o conectando, simplemente.

Hago y quiero seguir haciendo. Al concluir, me sentaré a elegir una nueva dirección con sus correspondientes nuevas acciones. Seguiré repitiendo y ahondando e las que funcionan y revisaré las que no.

Estoy acompañada de cerca en este momento y es hora de utilizar ese apoyo extra para darles un buen empujón a mis sueños.

Voy corriendo con las alas bien abiertas, lista para saltar al vacío y desplegarlas en el aire.

Ya va siendo hora de que despegue mi vida en muchos aspectos.

Estaré cansada, pero que sea por pasarme largas horas alimentando mis sueños y no por luchar contra ellos.

Me encuentro concluyendo una etapa en la que me dediqué casi totalmente a otra persona.

Ahora, empieza otra nueva en la cual me dedico más tiempo, más amor y cuidados.

Es todo perfecto.

En otro momento, no habría sentido la libertad de ser yo misma tal como la siento ahora.

Ahora que me miro con más amor que nunca. Ahora que me centro en lo que yo siento y deseo; ahora que me importo mucho más que lxs demás, es el momento perfecto para seguir caminando más fuerte y más abierta que nunca antes.

Ahora.

No existe mejor momento.

Claudia

 

Día 88 Puede desaparecer

La vida sigue y yo sigo haciendo lo que me hace bien.

Siempre he tenido una gran facilidad para derrapar. Bah! Derrapar es una palabra exagerada. Lo que llamo derrapar acá, es el arte de distraerme y de salirme de mi eje.

Esto me ha pasado tantas veces como personas se me han acercado. Bueno; acercado en la intimidad, no en el subte, ponele.

No sé si es algo psicológico, energético o físico…la cosa es que me salgo de mi eje con gran facilidad.

Pierdo el foco y cuando me quiero dar cuenta, me encuentro en el medio de sueños ajenos.

Me adapto tanto y tan bien, que termino perdiendo de vista mi propio camino.

Claro, casi tres años después de ser mamá, todavía estoy remando de nuevo hacia mi centro. El colmo de la proximidad y la intimidad es, sin duda, esta relación; la de madre-hije.

Una vez, una psicóloga me dijo: cuando hay mucha fusión, hay confusión.

Lo he confirmado una y otra vez.

Me he sentido perdida, sin saber siquiera qué estaba haciendo con mis días, mi mente y mi energía.

Hoy, contra toda tentación, luché contra mi impulso fusionador y me alejé de mi madre para respetar mi rutina meditación fuera de casa-clase de swing de cada martes.

Ahora que lo escribo, puede que exista un miedo a no tener otra ocasión de conectar con la persona con la cual me fusiono.

Ja! Acabo de ver esto.

Mi antiguo miedo a que nunca vuelva esa otra persona…a que desaparezca.

Qué fuerte sentir, en este mismo momento, que ese miedo ya no existe.

Qué bello sentir que a través del contacto estrecho y feliz con mi propio hijo, sanó mi herida de hija.

Qué genial, empezar este post pensando en cómo logré mantener mi eje y separarme de mi madre para hacer otras cosas que me hacen bien y honrarme de esta manera, y terminar comprendiendo que sí, hubo un cambio en mí; algo grande sanó.

Algo que cambia mi forma de relacionarme.

Wow.

Ya no temo que la otra persona desaparezca y mi deseo de conectar conmigo es tan fuerte que prevalece sobre esa posible ansiedad

por primera vez

en toda mi vida.

Wow.

Claudia

 

Día 87 Parte de todo

En esta vida, te llamaste Ernesto.

Fuiste muy amado y fui testigo de ese amor.

Amado y cuidado con exquisitez por una familia que, sin duda, aprendió también de vos.

Ernesto.

Yo solo te conocí siendo padre de padres, abuelo de mi hijo, que posiblemente no recuerde tu presencia.

Seré yo la guardiana de tu memoria para contarle que estuviste.

Que

Que reíste y amaste.

Ernesto.

Hoy, te fuiste.

Después de varias idas y venidas, de parches acá y allá, de manos buscando tus venas y ojos urgando en los tuyos, dejaste tu cuerpo de una vez por todas.

Tu cuerpo.

Alto.

Que imagino fuerte en otros tiempos y al que fue consumiendo el tiempo.

Tu cuerpo de brazos largos que abrazaban con el alma.

Dejaste tu cuerpo para salir volando hacia la eternidad.

Te evaporaste en el aire para formar parte de él, de las flores, del viento y del mar.

Como en aquel cuento que, sin querer, empecé a contarle a tu nieto, acerca de un hombre que muere, feliz, escuchando el sonido del mar.

No me imaginé lo pronto que tocaría charlar acerca de la muerte y de aquel cuento.

Tampoco imaginé que él, desde sus dos años acercándose a los tres, apoyaría en el suelo su pelota para ver pasar la camilla en la que se llevaron lo que quedó de tu encarnación.

Te saludamos, cuando te sacaron por la puerta del edificio, sabiendo que era solo un gesto simbólico, porque como bien le conté ya muchas veces y le volví a repetir; vos ya estás en todas partes y tu corazón sigue latiendo en los nuestros.

Ernesto.

Esto es un hasta siempre, porque de habitar solo un cuerpo, pasaste a ser

eternamente

parte de

todo.

Claudia

Día 86 Siempre seguirá

Desde ya les cuento que no habré terminado el curso de Denise para mi día 90. Sépanlo.

Esta vuelta fue la más caótica. Creo que fue muy pegada a la anterior. Más allá de este dato, creo que yo estoy en plena efervescencia interna y se nota en mi caos mental y diario. Voy corriendo detrás del tiempo y de mis posts.

Sigo con la limpieza en mi casa. No! No terminé ni esa primera parte. Se ve que estoy en medio de un proceso que no estoy logrando forzar. Llevará el tiempo que precise, me guste o no.

Seguiré y les contaré. Tal vez arranque con posts semanales y les hablaré acerca de cómo sigo con EMDR y con el curso para manifestar.

Además, empecé un nuevo curso, así que se va sumando las actividades y herramientas, pero de este curso, les comentaré más adelante

Estoy logrando mantener cambios importantes: bailo cada martes; además de hacer algo que adoro, muevo el cuerpo, salgo de mi casa, aprendo algo nuevo y me junto con gente nueva.

Medito regularmente. Imprescindible para mi mente hiperactiva y mi ansiedad.

Hago ejercicio regularmente. Sí!!! Mover el cuerpo, usarlo, disciplinarlo, estirar…placer y necesidad.

La verdad es que mantener estas prácticas ya de por sí, me cambian la vida y me llevan por el camino de más y mayores cambios.

No avancé tanto como quería en estos 90 Días. No completé el curso que pretendía. Aún así, estoy feliz de los resultados y de los cambios que sí estoy logrando hacer.

Tal vez no siempre lleguemos hasta donde nos habíamos propuesto. Sin embargo, si caminamos como deseamos de corazón, entonces el camino que mejor nos hace se va dibujando bajo nuestros pies.

Paso a paso, aunque sean pequeños, avanzamos.

Más allá de estos y los otros 90 Días, mi vida siempre seguirá cambiando.

No es genial?

Claudia

 

 

 

Día 85 Llegó

Hacía cuatro años que no nos veíamos.

En aquella ocasión, viajé yo. Por suerte, era verano, como lo es de nuevo ahora. A ella, la operaban.

Hacía apenas un año que yo había estado por allá, viviendo unos meses entre ellas, las mujeres más importantes de mi vida.

Me encontraba entre una mudanza de continentes y había decidido pasar un tiempo en este rincón lleno de familia en el medio.

Lo disfruté y mucho. Habían pasado varios años desde que había estado acá. Había cambios, nuevas integrantes, en las edades más tiernas, sobrinas y sobrinos hermosamente adolescentes y tremendamente divertidxs…

Volví a vivir la nieve y patinar sobre hielo en el parque del barrio.

Trabajé en lugares poco interesantes, solo para pagarme el pasaje hacia el sur y llenar de paquetes los árboles de navidad. Hacía tiempo que no salía a comprar cantidades de regalos y me di el gusto.

Tuve una hermosa navidad fría y blanca, conocí gente nueva, con la cual bailé, medité, conecté y reí.

Finalmente, y con muchos nervios, emprendí mi viaje al sur. Más de una vez, sentí remordimientos. Sin duda, me vine a un lugar más duro, donde todo se hizo muy cuesta arriba para mí. No termino de comprender muy bien porqué, pero así fue.

También hubo y hay mucha magia.

Personas y más personas; con corazones y brazos abiertos, bellas, brillantes, divertidas, apasionadas como son en este hermoso sur.

Vine a conocer y conectar con otros montones de personas hermosas, que siempre son lo mejor de cualquier lugar. Descubrí un nuevo mundo junto a un montón de mujeres increíbles a las que debo mi cordura y mi corazón.

Vine a lo más bello de la vida.

A encontrarme, gestar y parir a este hermoso ser que me eligió como mamá.

Hacia arriba en su árbol, están su maravilloso padre y toda una hermosa familia junto a la cual sigo abriendo mi corazón y mi mente.

Total que cinco años después de estar compartiendo mi vida en este otro rincón del planeta en el que tengo otro montón de amor, llegó ella a visitarnos.

Avisando con poquísimo tiempo. Tan poco que todavía no me lo creo. Organizando y largándose hacia acá con tanta decisión, que la que no termina de aterrizar, soy yo.

Pasados quince años desde su última visita a este pais, se vino nomás. Con valijas repletas de regalos, felicidad y risas. Relajada y contenta, hoy, llegó ella:

mi mamá.

Claudia

Día 84 Confianza absoluta

A veces, dejo cosas importantes para último momento.

No sé si son mis raíces latinas, una adicción a la adrenalina o un cierto masoquismo…

Hoy, volvimos de viaje y tenía que llegar antes de la hora de cierre del lugar donde vendían lo que necesitaba esta noche para entregar un pedido para mañana.

Sí. Iba a comprar esto antes del viaje, y el día que lo iba a hacer, algo pasó que ya no recuerdo…aún así, habría sido más sensato insistir.

Lo positivo de cuando me pasa/ hago esto, es que también se me presenta una oportunidad de practicar la confianza absoluta en que todo va a salir bien.

Por experiencia sé que todo siempre se resuelve. Siempre siempre siempre se encuentra una forma, una solución o una manera de resolver y de hacer lo que nos propusimos.

Hoy, me estresé durante un ratito. Luego, recordé esta verdad, entonces, respiré, solté y confié en que todo saldría bien y en que cada momento, aparecería una solución.

Así fue.

Así es.

Siempre.

Claudia